Balurdo

De Orfeo y Eurídice

Hace tiempo trabajé en una escuela de actuación, de cuyo nombre no quiero acordarme, y en alguna ocasión uno de mis alumnos de la materia de Análisis del Drama me preguntó que cual, consideraba yo, que era la mejor literatura dramática. A lo cual el contesté;la literatura más fuerte y más intensa es aquella que se produce en respuesta a una crisis. Y esto tiene una lógica.

El arte como producto estético tiene por una de sus funciones el recomponer el orden y equili

brar espacios en la mente humano. Dicho de otro modo hace una función de operar la desfragmentación nuestro disco duro llamado cerebro. Ofrece por ello estímulos que nos apoyan en el establecimiento del orden. Sirviendo como un catalizador y derivador social y psicológico. De ahí la importancia del arte, en lo general, en la vida cotidiana. Pero como respuesta ante un caos, en la intensidad que esta sea, el arte es un transmutador de frecuencias vibratorias y esencias. Visto desde esta perspectiva el arte se constituye como un instrumento de re-deconstrucción de frente al caostanto social, como mental o psicológico. En el caso de las artes escénicas y en particular el teatro hay diversos teóricos que avalan el papel del teatro en la curación de la mente humana y el espíritu. Aristóteles, Sócrates y otros pensadores de la filosofía han dedicado partes de sustancia en sus escritos para abordar el papel del arte en el desarrollo del alma humana.En el ámbito del teatro numerosos teóricos del arte escénico han coincido bajo diversos argumentos en que el teatro es una manera de sanar a una sociedad y restablecer un equilibrio. Por tanto también puede ser usada desde su contraparte, esto es; El caos es la chispa motora que antecede al orden y el orden restablece la armonía. Pero también puede darse a la inversa la armonía del orden restable al caos y este restablece al orden. En maridaje siempre.

Un reacomodo obedece a un movimiento y a un desplazamiento inherente.Un proceso en donde hay líneas de tensión que se mueven en pequeños y grandes momentos de transiciones. Esto es patente en los climax y anticlimax que tiene la obra escénica. En estos momentos y espacios, de la partitura teatral, se armonizan y desarmonizan los tiempos y se construyen los ritmos de la obra dándose también los espacios de transformación o de reacomodo psicosocial. Esto meditaba hace unos días en que veía una versión cinematográfica que me recordó mucho a Orfeo Negro producida en 1959 en Brasil.

La película Orfeu dirigida en 1999 por Carlos Diegues. Hace referencia a la problemática que se enfrenta en una favela brasileña. En donde la única posibilidad de armonizar el ambiente recae en un joven director de una escuela de Samba. El arte como posibilidad de transformar el ambiente social y de cambiar la polaridad negativa de un pueblo. Una obra cinematográfica que al igual de que Orfeo Negro, dirigida por Marcel Camus, parte de la tragedia griega Orfeo y Eurídice.