Balurdo

Guadalajara desde tus venas escleróticas

El 22 de abril del año 1992 una de primas,que vino a consulta  con el oculista, me entretuvo cuando yo había quedado de verme temprano  con una conocida de la vocacional a la cual ya no pude ver.  Recuerdo que la cita con mi conocida era cerca del parque del  Barrio de Analco.  Ya que ella vivía  en el Sector  Reforma como muchos de mis compañeros de la preparatoria y ese era el punto más idóneo para vernos.Por esa razón yo venía echando chispas por la demora ocasionada por mi prima que era de puerto Vallarta y que me pidió le sirviera de guía de turistas para dar con el lugar donde sería su revisión ocular.Recuerdo que para poder cumplir con mi citala dejé en la clínica, le indique como regresará a la casa de mis padres y me lancé decidido a cumplir mi compromiso.  Pero ya había una variación en mis planes y se forzaronmis tiempos. Lo cual me salvó de la explosión. Si bien llegue a la zona del desastre  a escasos minutos, de ocurrido el hecho, no estuve en el puntoni en el instante mismo del hecho  trágico.  Lo que guardo en mi memoria es como la gente corría en el sentido inverso en el que yo iba. Recuerdo un sol intenso, el sabor a polvo seco, y tengo presente a una señora que andaría en los cuarenta. La referida mujer,  de piel  morena,  y de carnes abundantes,  corría llevando en brazos a dos niños. La movía la adrenalina y el miedo a la muerte e iba llorando mientras escapaba del peligro. Yo no pude ya llegar al lugar de la cita algunos policías que estaban en la zona ya no me dejaron pasar. En vez de eso me fui caminando por la calzada, llegue a la avenida Lázaro Cárdenas y llegue a la clínica del seguro social frente a plaza las torres. Ahí observe cómo los limpiavidrios se convirtieron en agentes de tránsito; ya que en el medio de un caos ellos agilizaban el tránsito que estaba colapsado. Las ambulancias eran camionetas de redilas y carros particulares. Todos médicos y enfermeras estaban en las rampas de emergencias. Yo no sabía si ir a mi casa o ir al negocio que teníamos mi hermana y yo. Opté por lo segundo pero en la ciudad se respiraba el miedo. Así que abrí un rato el negocio familiar, y me fui a casa a pie.  Eso es un recuerdo personal del 22 de Abril. Un recuerdo que durante un tiempo me resecaba la garganta cuando lo evocaba.  Siendo una de las causales cuando al año de tragedia me interesó formar parte de un proyecto teatral, que se logró gestar a dos años de las explosiones del 22 de abril. Fue en Memorial de Abril, la obra de teatro de José Ruiz Mercado, donde yo interprete mi primer personaje protagónico.  Pedro Reyes Reyes era el personaje y la susodicha obra tuvo su estreno en Gante y Las conchas y se presentó  en la Muestra Estatal de Teatro de 1994. Compartiendo la nota periodística con Fe de Erratas, sólo hilaridad de Vivian Blumental y con la obra Nunca más abril de Efraín Franco. Obras de teatro que  reflejan el sentir de los ciudadanos de una urbe. Textos teatrales que abordan las trágicas explosiones en Guadalajara. Y que suman a producciones como la antología Estela contra el olvido ,compilada por Javier Ponce y Jorge Orendáin, o el libro Entre los simulacros y los signos del Maestro Artemio González e incluso el poemario de servidor Cuando Estallan las Ciudades . Textos en los cuales se recuerda el trágico evento que abrió una cicatriz en nuestra urbe y nos generó una herida en nuestro ser que todavía no es restañada.