Balurdo

Dramaturgia Jalisciense. Su lectura en un estado de la cuestión

La dramaturgia como producto escénico es el resultado del cúmulo de varias disciplinas que vinculadas nos llevan a vivenciar una historia. La historia que desarrolla paso a paso el dramaturgo la va construyendo pensando siempre en el ritmo y una consecución de acciones, y reacciones. Punto y contrapunto sería en la música un elemento recurrente, y que el dramaturgo tiene presente, a su manera y oficio, cuando escribe su partitura de la acción. Clímax y anticlímax son dos constantes que debe de cuidar para generar  la acción, contenerla y enfocarla. El ritmo deberá cuidarse en el texto y de él dependerá la funcionalidad o la disfuncionalidad de su obra. Esto en cuanto a estructura se refiere. Lo otro es que también deben de tener un cúmulo de vivencias y saberes que hagan que su obra represente una realidad que puede ser política, social o cultural. Realidad que será la que finalmente vivencie el espectador. 

Para el actor el producto literario que el dramaturgo le presenta será la base de su trabajo y en el tendrá a su vez el germen de su propia dramaturgia como actor. Es decir a partir del dramaturgo hará su propia y única versión. Esa es la magia real del teatro. La apropiación del texto, su encarnación, y su desarrollo como ente al margen del creador. Diego Figueroa, premio Jalisco en letras 1950-1951, lo patentiza en su obra los personajes se odian, en ella deja de manifiesto de una manera piradenlliana que una vez que el dramaturgo toma vida. Los personajes adquieren su propia voz y rectoría. Y esto es posible gracias al aporte del director de escena y los actores. Quienes hacen un trabajo de lectura de esa obra. En Jalisco somos afortunados en gran medida en contar con dramaturgo que se destacan en allende las fronteras como es el caso de Hugo Octavio  Salcedo Larios, nuestro estimado Hugo Salcedo, quién en los finales del siglo XX y en lo que llevamos andado este siglo XXI ha estado dado lustre a las letras dramáticas nacionales y es un orgullo de la dramaturgia viva de América Latina. Lo cual es  importante porque abre paso a que se mire desde el exterior al teatro jalisciense.  Demostrando con ello que los autores jaliscienses somos competitivos en esferas  nacionales e internacionales y eso despeja el camino para las nuevas generaciones que nacen y van creciendo en nuestro estado y que se suman al estado de la cuestión dramática.

Voces de colegas como la de Azucena Godínez, Xésar Tena, María del Rocío Covarrubias Santos,  y  Lua Arel. Se suman a voces que ya han labrado camino como Vicente Leñero, Víctor  Castillo, Teófilo Guerrero,   José Ruiz Mercado,  MariPaz y Consuelo Pruneda,  Javier Trujillo  Cabral, José Lira, Esteban García, Alberto Sosa, Jorge Fabregas, Arturo Villaseñor, Marco Pérez, Gabriel Bárcenas y Efraín Franco. Dramaturgos que usted como lector puede leer en diversas antologías e incluso en la red. O también puede usted acudir los miércoles finales de cada mes a las lecturas dramatizadas que son organizadas en el Ex convento del Carmen de la Secretaria de Cultura del estado de Jalisco.  Esto por parte de la Dirección de Literatura encabezada por  Martha Ibarra. Quien ha tenido en bien ofrecer este espacio a las letras teatrales. Siendo un foro de expresión que debemos como comunidad teatral el conservar y apegarnos al principio básico  del teatrero “La única excusa válida para no dar función es que estés muerto”. Lo digo esto por pena ajena; ya que  el  miércoles 30 de Julio,  los actores lectores de Calígula dejaron al público espectador sin su lectura. Lo cual denota una falta de seriedad y nos quita el derecho moral de protestar “porque no se nos dan los canales de difusión y promoción merecida”. Frase que es muy común escuchar entre la comunidad artística y literaria.

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