Panóptico

La reforma energética y los "apellidos ilustres"

En Nuevo León crece el rumor de que hay júbilo entre empresarios, varios ex gobernadores e hijos de ex gobernadores ya fallecidos, hoy dueños de grandes extensiones de tierra en la llamada franja del gas shale que incluye las zonas de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León cercanas a la frontera con Texas.

Pese a ser un área semidesértica, ahí se asientan decenas de propiedades dedicadas principalmente a la ganadería y la caza deportiva.

Y es fama pública que apellidos históricos como De la Garza, Livas, Tijerina, los Ruiz, los Garza, los Elizondo, los Treviño y otros más recientes como los Canales, los Clariond, los González y los Parás, más los que se acumulen, son los poseedores de enormes ranchos ganaderos y cinegéticos en las zonas norte y centro de Nuevo León.

Todos ellos agradecen que de pronto, el Congreso de la Unión diera un giro de 180 grados en el modelo del uso de la tierra para efectos de la reforma energética.

Primero dijeron que no habría otra salida que la expropiación de terrenos para que empresas privadas accedieran a la libre explotación de gas shale y petróleo.

Se hablaba de que habría indemnizaciones justas por la expropiación a ejidatarios y comuneros en posesión de predios con potencial de explotación energética.

Y comenzaron los discursos en pro y en contra del modelo de tenencia de los predios por parte de las compañías privadas que usufructúen las concesiones para extraer gas y petróleo.

Luego alguien propuso el concepto de ocupación temporal de los terrenos sujetos de extracción de hidrocarburos, pero el PAN matizó diciendo que ese esquema se usara sólo para el gas shale, lo que equivale al pago de una renta por el tiempo que dure la extracción de energéticos del subsuelo de sus propiedades.

Al final se impuso el modelo de ocupación temporal para todo tipo de combustibles del subsuelo, algo que suena justo para quien posea tierras con potencial de explotación, como ocurre en la zona noreste del país.

Y aunque ocupación temporal suene a conquista, los socios locales ya ansían les perforen pozos en sus predios para que fluya petróleo, miel y dólares. A ver si no queda todo en puro gas…

javier.sepulveda@milenio.com