Panóptico

Hay "puerta trasera" en Consejo Cívico

En el Consejo Cívico, la agrupación de los rectos e impolutos, este jueves anunciaron mediante un boletín que su presidente, el empresario constructor Fernando Maiz, había decidido renunciar al cargo.

El organismo aglutina a un numeroso grupo de empresas, cámaras, organismos intermedios, así como agrupaciones de la sociedad civil.
Hasta hace poco, el Consejo Cívico se hacía llamar Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León, Asociación Civil, y lo conocíamos como el CCINLAC, ganado a golpe de su activa participación en los asuntos políticos y sociales del estado.

Críticos acérrimos de la corrupción, sobre todo cuando está visible del otro lado del escritorio, o sea del lado del gobierno, se lanzan a fondo construyendo, mediante propaganda mediática, al enemigo público del momento.
Nunca han encontrado un gran evasor de impuestos, tampoco un empresario que pague moches al gobierno para quedarse con un contrato jugoso de obras, impensable que, fuera de los ciudadanos que sobornan agentes de Tránsito y burócratas de ventanilla para obtener algún permiso, alguno de sus afiliados tenga alguna mancha de corrupción.

Son los promotores de iniciativas interesantes como la de Alcalde, ¿Cómo Vamos?, tan devaluada como olvidada en los últimos meses, por cierto.

Empujaron también para la organización de cuatro debates de los candidatos a la gubernatura, efectuados en igual número de universidades locales.
El Consejo Cívico ha sido semillero también de incontables funcionarios públicos, entre ellos varios alcaldes, siendo Jesús María Elizondo el más polémico de todos.

Por eso llama la atención la abrupta salida de Fernando Maiz Garza, quien trunca así una posición que bien podría darle un buen futuro político, aunque el comunicado de su salida resalte que reconocen “su valor cívico y su congruencia al anteponer los intereses de la institución y de la comunidad ante posibles cuestionamientos a su persona”.

No fue posible hacer preguntas sobre su salida. Tal vez la única respuesta sea la asociación público privada con el Gobierno del Estado, más rentable que la crítica, esa que ya venía de regreso y prefirió no esperarla. Y eligió buen momento: la víspera de unas competidas elecciones.
Es bueno saber, por lo menos, que en el Consejo Cívico también hay puerta trasera.

javier.sepulveda@milenio.com