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Monterrey: partidos ‘chicos’, candidatos ‘grandes’...

Adalberto Madero, el ex alcalde de Monterrey, entró en pláticas con el partido Encuentro Social, quien lo postularía el año próximo para competir por segunda ocasión por la capital de Nuevo León, ante el rechazo que enfrenta en el PAN.

Maderito, diminutivo de su apellido con el que él mismo se promueve, tiene fuerte penetración en el nivel de conocimiento de la gente, que no necesariamente es lo mismo que intención de voto, pero ser ampliamente conocido es el primer paso para una campaña.

Ejemplos de quienes están buscando siglas de partidos con registro como plataforma de lanzamiento sobran: Eugenio Montiel y Karina Barrón, ambos independientes y también con aspiraciones por la alcaldía de Monterrey, están dispuestos a escuchar ofertas.

Si bien Eugenio y Karina renunciaron a sus respectivos partidos, el PRI y el PAN, para declararse diputados independientes en el Congreso del Estado, están abiertos a otras opciones políticas que compren sus aspiraciones.

Samuel García es otro de los diputados que, sin ser militante de Movimiento Ciudadano, es el dirigente en Nuevo León de ese partido y una de las figuras políticas con mayor penetración entre los votantes más jóvenes.

Por eso anda buscando una alianza con Morena, aprovechando la visita de Andrés Manuel López Obrador a Nuevo León, con quien sostuvo pláticas este jueves con miras a una candidatura para alcalde de Monterrey.

Este inusual interés por gobernar la capital del estado es el reflejo del desgaste del PRI y el PAN, que cada vez tienen menos cuadros con trayectoria y méritos para las candidaturas de primer nivel.

Por eso han florecido múltiples minipartidos políticos que en cada proceso electoral aparecen como ramillete de siglas de relleno en las boletas para votar.

Mientras los partidos tradicionales envejecieron junto con sus militantes, sus añejas mañas y sus cuadros de chapulines eternos que se rehúsan a cultivar nuevos valores, los partidos chicos quieren crecer, a riesgo de ser devorados y desechados por los candidatos grandes.

javier.sepulveda@milenio.com