Panóptico

Las "encuestas" que vienen

Si el término de encuestas cuchareadas existe, se utiliza en los últimos días entre los círculos de gente que presume tener información privilegiada sobre las campañas políticas.

Se refieren a resultados alterados de supuestos estudios estadísticos que pronto saldrían a la luz para tratar de manipular a la opinión pública en sus preferencias electorales.

El proyecto, que estaría financiado por un grupo de empresarios, implicaría posicionar artificialmente al candidato independiente por encima de las preferencias reales, con la intención de empujar la intención de voto.

Las versiones apuntan a que en Nuevo León estaría cocinándose un experimento para replicarlo en el 2018, cuando llegue el proceso para elegir Presidente de la República y lanzar desde aquí a un candidato independiente de raíz empresarial.

Más allá del segundo lugar en el que Jaime Rodríguez podría estar ya posicionado, desbancando de esta posición a Felipe de Jesús Cantú, la idea de fondo sería ponerlo en un empate técnico, a menos de cinco puntos de la candidata puntera, Ivonne Álvarez.

Versiones más arriesgadas anticipan incluso que, a manera de experimento, podrían posicionar artificialmente a ElBronco como puntero, lo que en cualquiera de los dos casos sería un empate técnico si la diferencia no es mayor de cinco puntos.

El objetivo sería un golpe efectista para poner, ahora sí, a dos candidatos peleando no el segundo lugar, sino el primero, lo que vendría a calentar unas campañas que en su primera mitad han sido por demás aburridas.

Tal vez acudimos por primera vez a las elecciones más controladas de la historia, sin guerra sucia, sin contaminación visual, sin tanto dispendio en propaganda, sin promoción abusiva en medios electrónicos y con una fiscalización difícil de cumplir.

Y tal vez las encuestas cuchareadas han sido práctica común en otros procesos saturados de golpes bajos y manipulación de los votantes de todas las formas imaginables.

Preocupa, en todo caso, la identidad de quienes estarían tratando de manipular con números falsos esta campaña en particular, que entrará pronto en la recta final.

Para ganar la guerra se necesita mucho dinero y para manipular las elecciones también. Y son pocos, muy pocos, quienes tienen un gran capital para lograr semejantes objetivos.

javier.sepulveda@milenio.com