Panóptico

El 2014 y 20 años de mentiras…

Comienza un 2014 que los políticos y empresarios califican como prometedor y lleno de retos. Nos recuerda el año que comenzó hace 20 años: 1994.

El entonces presidente Carlos Salinas se ufanaba de que, entrando ese año, el país se revolucionaría gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte que entraría en vigor el 1 de enero.

Lo que se revolucionó fue la prensa internacional, que hizo voltear los ojos del mundo hacia México debido al levantamiento del EZLN en Chiapas la madrugada del 1 de enero de hace dos décadas.

El control de daños tardó varios meses en surtir efecto y el descontrol político era tal que en marzo de ese mismo año vendría el asesinato de Luis Donaldo Colosio; pese a todo, el sistema logró sacar adelante la candidatura de Ernesto Zedillo.

Ya electo Zedillo, Carlos Salinas tuvo que enfrentar otro magnicidio: el de su ex cuñado José Francisco Ruiz Massieu.

Y a 21 días de haber entregado la Presidencia de la República, estalló la devaluación con que arrancó aquel sexenio, ante la salida del país de miles de millones de dólares de capitales especulativos. Años después Salinas lo llamaría el “error de diciembre”.

Todos esos episodios políticos que impactaron la economía, tuvieron resonancia en Nuevo León porque al año siguiente inició la pesadilla para cientos de miles: deudas impagables en tarjetas de crédito, automóviles, hipotecas y préstamos a las empresas al dispararse las tasas de interés.

Comienza un 2014 lleno de expectativas para muchos, ante las llamadas reformas estructurales y un país inmerso en las posiciones políticas a favor y en contra de estos cambios.

Es cierto, en Nuevo León tenemos empresas muy exitosas que crecen aquí y en el extranjero, pero no olvidemos que hoy somos el penúltimo lugar en crecimiento en América Latina y tenemos menos médicos por habitantes que Turquía y Cuba.

Y seguimos emproblemados con la educación: pocos maestros, mal pagados, educación superior en el olvido, atraso en investigación ante el escaso presupuesto.

Pero nos llena de orgullo la Cruzada Nacional contra el Hambre, cuando la cruzada debería ser contra la corrupción y la falta de transparencia.

El hambre se acaba si no se roban el dinero público y la riqueza se reparte mejor. Por ahí deberían empezar las reformas…