Panóptico

Cuatro años… y Medina sigue aquí

Un gobierno de claroscuros políticos, de complicaciones financieras, de reconstrucción de la infraestructura vial y de una crisis de seguridad que va quedando atrás. Así se pueden resumir los cuatro años transcurridos del sexenio de Rodrigo Medina.

Arrancó con el estado descompuesto por los enfrentamientos del crimen organizado, una deuda desorganizada y al noveno mes lo golpeó un huracán que dejó una destrucción física tan violenta como la crítica de la oposición política y mediática.

Cuatro años después, el desgaste natural en el primer círculo de poder es inevitable y pesan tanto los errores como los rumores.

Las versiones insistentes sobre la salida del gobernador, que tomaron forma durante su segundo y tercer año de administración, y arreciaron cuando el PRI ganó la Presidencia de la República, se acallaron de manera súbita tras la asunción de Enrique Peña Nieto.

Los grupos de dentro y de fuera del PRI que lo atacaban, se sorprendieron del trato que le prodiga el Presidente al mandatario estatal cada que comparten actos públicos.

Pese a ello, la carga de la deuda, herencia de su antecesor, sigue hoy costándole en imagen y en margen de maniobra financiera al gobierno de Rodrigo Medina.

Por ello la oposición asegura que si hoy fueran las elecciones, el partido del gobernador no podría retener el poder. Es el mismo discurso que le dirigían en su momento a Natividad González Parás.

Faltan poco menos de dos años para los comicios de 2015 y ya se percibe el reacomodo en el Gabinete estatal; se nota un gobernador fuerte en lo político, respaldado por un Presidente de la República que lo apoya y lo reconoce.

Pero pesa un Congreso del Estado en donde no tiene la mayoría. Es la oposición que ve la oportunidad electoral a la vuelta de la esquina y a la que se sumaron los alcaldes del PAN.

Son los claroscuros de un gobernador maduro, en plenitud de facultades políticas que arranca el quinto año de gobierno deseando que hoy fuera su primer día en el poder para aplicar todo lo aprendido en cuatro años.

No es posible regresar el reloj, pero sí es posible aprovechar la experiencia en el último tercio del sexenio. Esa y no otra, es la mejor campaña política…