Panóptico

Agua, ¿carencia o negocio?

Ayer el termómetro llegó a marcar en zonas del área metropolitana de Monterrey hasta 45 grados y el verano apenas comenzó.

Las alertas ante los riesgos asociados a la deshidratación, que en sí misma es muy peligrosa para niños y ancianos, nos recuerdan que sin agua no hay vida.

Y más allá de las discusiones políticas, legislativas y económicas sobre traer o no agua del río Pánuco, hasta la fecha no hay ninguna obra y ni siquiera un proyecto concreto para responder a la creciente demanda hídrica de una mancha urbana que crece cada vez más.

No se trata de estar a favor o en contra de tal o cual proyecto, sino de saber cómo se va a garantizar la extracción y almacenamiento del agua para consumo humano para las próximas décadas, porque el tiempo ya nos alcanzó.

Al inicio de los ochenta, al entonces gobernador Alfonso Martínez Domínguez le tocó sortear una grave crisis de escasez debido al agotamiento de los pozos de Mina, pero también a la insuficiencia de la presa Rodrigo Gómez, La Boca.

Con cortes de agua escalonados y protestas callejeras de mujeres y niños que exigían el líquido golpeando cacerolas y tinas vacías, los gobiernos Federal y Estatal diseñaron y construyeron la presa Cerro Prieto, en Linares, en tiempo récord.

En la década siguiente le tocó al gobernador Sócrates Rizzo gestionar la construcción de una nueva presa en China: El Cuchillo, visitada varias veces, durante su construcción, por el entonces presidente Carlos Salinas. Se notaba la preocupación, pero sobre todo, hubo resultados.

El Cuchillo tiene ya más de 23 años en operación y su capacidad de abasto está al límite, pero ni el Gobierno Federal, ni el Estatal, parecen tener prisa en concretar el nuevo proyecto hidráulico.

Con agua embotellada en las tiendas de conveniencia, donde un litro cuesta lo mismo que la gasolina, nadie se morirá de sed, pero el gran negocio del agua, igual que con la gasolina, es de unos cuantos.

Solo falta que alguien quiera traer agua del río Bravo, al fin que ya la pagamos embotellada... a precio dólar.

javier.sepulveda@milenio.com