Panóptico

Tiempos de siembra ciudadana

Tras el terremoto de 1985 en la Ciudad de México que dejó destrucción y varios miles de muertos, los ciudadanos entendieron que no podían esperar mucho del gobierno.

El entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado desdeñó la ayuda internacional, pese a que miles de personas, incluidos nueve recién nacidos del Hospital Juárez y siete del Hospital General, yacían bajo los escombros y serían rescatados con vida varios días después.

Miles de voluntarios, ciudadanos en resumidas cuentas, formaron escuadrones de rescate que rebasaron con mucho las acciones del personal de las instituciones oficiales públicas y privadas.

Surgía entonces el reconocimiento de que, ante una emergencia de tal magnitud, la sociedad civil puede organizarse por sí misma.

La década siguiente, la Regencia de la Ciudad de México sería convertida en Jefatura de Gobierno con elección del titular mediante comicios abiertos.

En el proceso de 1997 el PRD arrasó, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato, en la elección para primer Jefe de Gobierno, cobrando nueve años después, las facturas de 1985 y también la de la elección presidencial de 1988.

Toda proporción guardada, hay quienes cuentan que en Nuevo León se escribió una historia paralela en el tiempo, tras la derrota de Fernando Canales en 1985 frente a Jorge Treviño.

El empresario panista derrotaría 12 años después, en 1997, a Natividad González Parás en su primera elección para la gubernatura.

Hoy, los candidatos ciudadanos buscan posiciones en el Congreso, las alcaldías e incluso, la gubernatura.

Tal vez deberían empezar por el Legislativo para de ahí probar y proyectar luego sus cuadros hacia el Poder Ejecutivo.

Porque quienes hoy aparecen como candidatos ciudadanos en busca de la gubernatura tienen un pasado en los partidos políticos a los que renunciaron.

Y no se fueron porque su presencia fuera inmerecida, sino porque se quedaron sin espacios. Por eso sus pretensiones levantan la sospecha de que hay grupos de interés detrás de ellos.

Por desgracia, si esto es así, podría tratarse de los mismos grupos que financian por igual a los candidatos de todas las corrientes, para no poner todos los huevos en una sola canasta en tiempos electorales…

javier.sepulveda@milenio.com