Panóptico

Tarifas camioneras contradicen reforma energética

Si la gasolina, el diésel y los derivados del petróleo van a bajar con la reforma energética, entonces las tarifas camioneras deberían disminuir cinco centavos mensuales en lugar de elevarse en esa misma proporción, como lo acaba de proponer la Comisión del Transporte.

Proponer ese incremento tarifario es no creer en las reformas del presidente Enrique Peña Nieto, en las bondades que tendrá la explotación de petróleo y la generación de energía eléctrica en manos de particulares.

El gobernador Rodrigo Medina debe vetar ese incremento y advertir a los empresarios del transporte más caro del país que si no es negocio, se les darán las concesiones a quienes sí las consideren rentables.

Con lubricantes a la baja desde el 1 de enero, gracias a la confianza de sus futuras inversiones en México de las petroleras que los fabrican, es miope elevar el costo del transporte.

O como diría el presidente de la Caintra, Álvaro Fernández, “es de radicales, ignorantes y estúpidos” oponerse a la reforma energética.

Entonces también lo es si se autoriza este incremento a las tarifas camioneras, porque será negar el pronto abaratamiento de los energéticos, gracias a las abundantes inversiones privadas que se harán en el sector (qué magnánimos).

Sería tanto como pensar que la telefonía celular es cara (¡ajá!). Las cuantiosas inversiones mexicanas y españolas en las que participa el hombre más rico del planeta, han hecho posibles en el país tarifas competitivas en telefonía móvil (¡adio!).

No se vale tampoco desconfiar de la exitosísima privatización (¿para quién?) de los fondos para el retiro, aunque de cuando en cuando las Afores desaparecen una parte de las reservas porque “hubo pérdidas” en las inversiones de riesgo (qué casualidad, joven).

Ese incremento de tarifas camioneras sería tanto como demandar ante la Profeco (eso ni ocurre) a las distribuidoras de gas natural que privatizó Ernesto Zedillo. Los usuarios desbordan agradecimiento porque estas compañías reconocen sus errores y abusos, si acaso llegan a ocurrir (se vale soñar).

Con tantas bondades en el costo de los productos y servicios privatizados (¿en serio?), es una bofetada a la economía de las familias proponer un aumento a las tarifas camioneras (esto último, sí es muy en serio).