Panóptico

Rizzo, 'El Bronco' y la revocación

Tiene razón Liliana Flores Benavides cuando dice que "pusieron muy alta la canasta" al fijar en 40 por ciento del padrón electoral los votos para la revocación de mandato.

Para justificarse, los diputados del PRI y el PAN alegan que es para evitar que los poderes fácticos manipulen la votación.

Siendo realistas, la salida de un gobernador tiene mecanismos distintos al del proceso de revocación y como ejemplo, Nuevo León vivió la dimisión de Sócrates Rizzo hace justo 20 años, en abril de 1996.

No existía la figura de la revocación, simplemente se generó un clima de ingobernabilidad de manera concatenada entre los poderes fáctico y oficial.

Por un lado los empresarios y grupos políticos que nunca vieron a Rizzo con simpatía por su pasado de izquierda, aprovecharon la ruptura del presidente Ernesto Zedillo con quien lo había promovido políticamente: Carlos Salinas.

Del otro lado, la generación de un descontento popular derivado del desgaste natural y el golpeteo político fue reforzado con la asfixia económica. Se dejaron de enviar recursos federales a Nuevo León. Ni las delegaciones tenían dinero y se le puso como condición al gobernador cambiar el Gabinete.

Pero ya sin soportes propios, fue más fácil forzar su salida aquel 18 de abril de 1996.

Por eso Rizzo cuenta, cada que puede, la historia del mandatario que recibió de su antecesor tres sobres para abrir en momentos de crisis.

Al abrir el primer sobre halló una tarjeta con la leyenda "Échale la culpa a tu antecesor". En la segunda crisis abrió el sobre correspondiente y el mensaje decía "Cambia el Gabinete".

En la tercera crisis, el último sobre le reservaba una sorpresa: "Prepara los tres sobres para el que viene".

El gobernador Jaime Rodríguez, discípulo de Rizzo en el PRI, sabe que no debe pelearse con el Presidente, quien por cierto le está liberando recursos federales.

Pero también conoce la historia de los tres sobres. Por eso El Bronco se aferra en machacar el mensaje del primer sobre. Sabe que es muy temprano para abrir el segundo.


javier.sepulveda@milenio.com