Panóptico

¿Reestructura o refritos en el Gabinete?

El anticipo que dio el secretario general de Gobierno, Manuel González, de que venía algo espectacular en la reforma del organigrama estatal que el Ejecutivo acaba de enviar al Congreso, resultó igual que la expectativa sobre el Gobierno independiente: mucho ruido y pocas nueces.

El gran cambio que se anunció fue la supuesta creación de dos secretarías. Por un lado, la Subsecretaría de Administración será Secretaría, como si eso impidiera el riesgo de malos manejos del presupuesto.

Dicha oficina se vio inmersa en un escándalo que obligó a la renuncia de su titular, Rogelio Benavides Pintos, por comprar cobertores de mala calidad y con sobreprecio. La otra novedad, anunciada a la par por Manuel González y Fernando Elizondo, los dos principales hombres que se disputan el poder en el Gabinete Estatal, es la conversión de la Secretaría de Obras Públicas en Secretaría de Infraestructura.

Se les olvidó que al inicio del Gobierno de Natividad González Parás esa dependencia aglutinaba también a la hoy Secretaría de Desarrollo Sustentable. Unidas se llamaban de Desarrollo Urbano y Obras Públicas (Seduop).

González Parás la dividió en dos y nombró al inicio de su sexenio, en 2003, a Alicia Guajardo en la Agencia para la Planeación del Desarrollo Urbano y a Abel Guerra en Obras Públicas, a fin de evitar suspicacias en la asignación de contratos.

El motivo: la constructora Maiz Mier, una de las más grandes de Nuevo León, es propiedad de su familia política.

Rodrigo Medina mantuvo las dos dependencias separadas y parece que a Jaime Rodríguez tampoco le pareció necesario volver a fusionarlas.

Pero volviendo a la nueva Secretaría de Administración, esa dependencia existió en el sexenio de Sócrates Rizzo y su primera titular fue Carlota Vargas.

En el Gobierno de Natividad González Parás, al igual que en el de Alfonso Martínez Domínguez, las responsabilidades administrativas del Gobierno las ejercía la figura del Oficial Mayor.

Y con Fernando Canales se fusionaron las secretarías del Trabajo y de Desarrollo Humano, hoy Desarrollo Social, que Natividad González Parás volvió a separar. Hoy pretenden crear un Frankenstein con las del Trabajo y Desarrollo Económico. Nada nuevo bajo el sol, puros refritos para salir del paso y reacomodar a los amigos.


javier.sepulveda@milenio.com