Panóptico

Preparatorias de la UANL, ¿las más caras del país?

La periodista Daniela Mendoza tocó un punto muy sensible que muchos olvidamos en aras del respeto, el afecto e incluso la defensa abierta de nuestra alma máter: la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Siempre pensamos que estudiamos en la mejor universidad del mundo, y vaya que como institución de educación superior de carácter público, tiene niveles elevados en calidad académica, posgrados, investigación e innovación y, en efecto, no les pide nada a las universidades privadas locales que se ostentan como las mejores del país.

Nunca analizamos, sin embargo, los costos que tiene la UANL, incluso desde la preparatoria. La cuota de rectoría es por tres mil 650 pesos, más poco más de tres mil en promedio por la cuota interna de cada escuela, lo que representa erogar casi siete mil pesos al inicio de cada semestre.

Falta contabilizar el costo adicional de los exámenes extraordinarios, en caso de que el alumno requiera de varias oportunidades para aprobar una materia.

Con estas cifras, las preparatorias de la UANL son a veces más caras que varias de las escuelas privadas que ofrecen bachillerato.

El meollo del asunto que plantea Daniela Mendoza es que, de acuerdo a la Constitución, la educación media superior es gratuita desde hace cuatro años, si bien se les concedió un plazo de 10 años a las universidades públicas para que hicieran los ajustes necesarios.

Les quedan seis años de gracia para desaparecer las cuotas actuales, pero no parece haber mucho apuro en diseñar un modelo de reducción gradual y mucho menos de replantearse cómo subsanarán en la UANL, el Conalep, los Cbetis y demás instituciones públicas, la pérdida de ingresos por inscripciones.

En el fondo, la repercusión económica deberá subsidiarla el Gobierno Federal, de donde sale el presupuesto para las instituciones educativas del sector público de todos los niveles.

Por cierto, en las universidades públicas de Jalisco, el semestre de preparatoria no rebasa los 600 pesos, y en el Distrito Federal es prácticamente gratuito.

Más bien deberíamos preguntarnos todos cómo es que allá sí les alcanza el dinero federal.

javier.sepulveda@milenio.com