Panóptico

Políticos, casinos y mentiras

Sonaba extraño el premio que el alcalde de Guadalupe, César Garza Villarreal, anunció para los dos policías que ocasionaron la balacera en un camión urbano en donde murió un menor.

Por eso se agradece el que meta reversa, retire el compromiso de premiar a los uniformados y reconozca que cometió un error.

Defender a sus policías es una actitud lógica, casi institucional de un alcalde. Pero ya reconoció que se equivocó y metió reversa. Eso es lo importante.

En contraste, suena a cortina de humo la clausura de anuncios de obras del Gobierno del Estado ejecutadas por el Municipio de Monterrey la víspera del operativo federal en el que clausuraron los casinos de un connotado empresario de las casas de apuestas.

Hay omisiones en ambos lados, en ambos gobiernos, que levantan sospechas entre los ciudadanos. Es cierto, a medias, que el gobierno de Rodrigo Medina aprovecha la manga ancha de unas obras para hacer campaña de imagen a su gobierno y de paso a su partido, con miras al 2015.

Era más o menos la misma propaganda que nos bombardeaba Felipe Calderón con aquellos promocionales que citaban al “gobierno del Presidente de la República”, pero que nadie cuestionaba, nadie osaba enfrentar el poder presidencial y quienes lo hicieron ya se vio cómo les fue…

Aquí se trata de un gobernador que inicia el ocaso de su gobierno y de una alcaldesa que se siente con tamaños para ser la candidata de su partido a la gubernatura.

El mandatario estatal podrá alegar que Margarita Arellanes no tiene nivel para tomarla en serio, pero éste no es un problema de estaturas políticas ni de investiduras, sino de la pelea callejera desatada ante la inminente e inexorable sucesión del Poder Ejecutivo estatal.

Vale retomar el valor político del alcalde de Guadalupe, de meter reversa en un caso muy sentido por la comunidad.

Y habrá que preguntarse si Margarita Arellanes reconocerá que pecó de omisa al no cancelar los permisos de uso de suelo a los casinos que la Secretaría de Gobernación les retiró las licencias de operación.

Y si Rodrigo Medina reconocerá también que los anuncios de obras son en realidad propaganda política disfrazada, como la de los panorámicos en donde aparecen por igual priistas y panistas que buscan ser alcaldes.

No olvidemos que la propaganda es el arte de las mentiras verdaderas…

javier.sepulveda@milenio.com