Panóptico

El PRI, "El Bronco", ¿y el PAN?

Nunca estuvo tan vigente la máxima de que lo mejor es lo no dicho del discurso, lo que se dice entre líneas. No se pronuncia, pero se infiere o se deduce.

Hay varias lecturas asociadas a lo no dicho ayer por el líder nacional del PAN, Gustavo Madero, al referirse a la elección de Nuevo León y expresar que en el PRI se han soltado todos los demonios y por ello tratarán de ganar a la mala, a billetazos, con engaños y con mañas.

En la nota de la periodista Daniela Mendoza sobre la visita del dirigente panista a Monterrey, se recogen una serie de frases, pero tras la andanada de críticas al tricolor no se asocia la palabra victoria para el PAN, sino por el contrario, pinta escenarios de manipulación en los que vaticina el triunfo, otra vez, del tricolor.

En la crítica al adversario va implícito un reconocimiento de la debilidad de su partido, al señalar que en las próximas elecciones, el PAN es el único, de las tres grandes fuerzas políticas, que va a crecer y por eso se convierte en el enemigo a vencer.

Buen punto ese de que Acción Nacional será el único que va a crecer. No sabemos si Madero lo dijo porque sospecha que se desfondaron en Nuevo León y podrían quedar en tercer lugar si no logran contrarrestar las mañas, engaños y billetazos del PRI, pero también la alta penetración de Jaime Rodríguez El Bronco a través de las redes sociales y una intensa campaña de tierra.

Lo sí dicho por Gustavo Madero son escenarios de victoria para el tricolor a base de malas artes y sólo de crecimiento para el PAN, como si las palabras triunfo o victoria parecieran lejanas o le fueran difíciles de pronunciar.

Al final del día, para nadie son un secreto las mañas y el billetazo que utilizan todos los partidos políticos que son gobierno.

Y en todos los gobiernos el partido en el poder utiliza la nómina en mayor o menor medida para el control político de sus militantes y el caso de Monterrey es un vivo ejemplo del uso mafioso de ese recurso.

Mañas y billetazos hay en el PRI y en el PAN. Hoy los panistas las usan para torcer voluntades rumbo a los procesos internos del 8 y el 15 de febrero.

La pregunta, en todo caso, es por qué al PAN le preocupan más sus convenciones, que la elección Constitucional.

javier.sepulveda@milenio.com