Panóptico

Nuevo León no es Ayotzinapa

En contraste con la realidad nacional, dominada en las últimas semanas por la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero, Nuevo León vive una dinámica social, política y económica propias.

Y ni modo de decir que aquí no hay víctimas inocentes producto de la violencia del crimen organizado. Ahí están como ejemplo los 53 muertos de agosto de 2011 en el casino Royale.

Pero en ese momento nadie tomó aeropuertos, quemó puertas del Palacio de Gobierno o del Congreso. Mucho menos del Palacio Nacional. Tampoco nadie pensó en exigir la renuncia del entonces presidente Felipe Calderón.

En Guerrero se forzó la salida del gobernador Ángel Aguirre, pero las caras ocultas tras las protestas exigen más renuncias y sugieren incluso la del Presidente de la República.

En Nuevo León, en 2011, el gobernador Rodrigo Medina enfrentaba el peor año de violencia en la historia, al igual que el resto del país, pero nadie exigió su salida tras el ataque al Royale, como sí ocurrió ya en Guerrero y no sirvió de mucho.

Justicia debe ser el argumento sobre el que giren todas las demandas para esclarecer el caso de Ayotzinapa y castigar a los culpables, algo que de pronto olvidan quienes convocan a marchas y protestas que cada día nos dan sorpresas.

Nuevo León discute en materia social políticas públicas para reducir la inequidad y la pobreza, los verdaderos villanos detrás del estallido de Guerrero.

En materia económica, el panorama luce prometedor ante las inversiones extranjeras, porque mientras en el centro y sur del país se desgastan en discusiones ideológicas sobre Ayotzinapa, la inequidad, la marginación y la pobreza que subyacen bajo la rabia colectiva lucen fuera del foco de interés.

En la radiografía geopolítica del país, Nuevo León se asemeja tal vez a Vietnam. Luego de su guerra con Estados Unidos, el país asiático admitió inversiones norteamericanas desde 1994.

Y este año, olvidándose de ideologías y heridas de guerra, Vietnam exportará hacia Estados Unidos mercancías por unos 30 mil millones de dólares.

Al margen de siglas en el gobierno, Nuevo León cerró en 2012 con 33 mil millones de dólares en exportaciones globales.

La ecuación parece simple: educación, trabajo e inversión versus ignorancia, inequidad y pobreza… ¿Será posible en el sur?

javier.sepulveda@milenio.com