Panóptico

"Mover a México" con Ayotzinapa

Dio gusto escuchar ayer al presidente Enrique Peña Nieto repetir reiterativamente en su discurso la frase de todos somos Ayotzinapa y explicar por qué todos los mexicanos la hicimos nuestra.

El mandatario mostró empatía al ponerse, como padre de familia que es, en los zapatos de los padres de los 43 normalistas desaparecidos que aún esperan el regreso con vida de sus hijos.

Tal vez lo más noticioso fue el anuncio de la extinción de las Policías municipales para pasar al mando único estatal, así como la desaparición de poderes en ayuntamientos con alcaldes coludidos con el crimen organizado, como se comprobó en Iguala, Guerrero.

En la entrega de la semana pasada comentamos sobre la marcha por Ayotzinapa efectuada en Monterrey el pasado jueves 20.

Era también el segundo artículo con un mismo título: Nuevo León no es Ayotzinapa (II), en el cual hablábamos de cómo en un estado como el nuestro, la percepción sobre la inequidad, la pobreza, el olvido, el hambre y la falta de empleo se viven de manera diferente, con protestas pacíficas, sin vandalismo.

Por eso nos dio más gusto al escuchar también que el Presidente buscará potenciar la transformación social en las regiones más olvidadas del país mediante la creación de zonas económicas especiales.

Localizadas en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, contarán con importantes inversiones federales en infraestructura, así como en estímulos fiscales para la instalación de empresas.

Tal vez ese programa debió lanzarse a la par con la Cruzada Nacional contra el Hambre, esa especie de limosna oficial para los olvidados, un paliativo, porque esa cruzada no está anclada a un proyecto para llevar educación y empleos para superar la pobreza.

El Presidente habló también de que se legislará para el combate a la corrupción, otro cáncer que corroe a este país.

Los medios y las redes sociales ya empujaron el primer paso desde el lado oficial. Hay que seguir empujando para transitar de las palabras a los hechos.

Y lo volvemos a decir: la inteligencia, la tecnología y la educación hacen hoy las revoluciones.

No se trata de mover a México sólo en el discurso, sino de ser disruptivos, de empujar, de sacudir al poder y de empoderar a la sociedad en una sinergia hacia verdaderos cambios.

Y esto apenas empieza…

javier.sepulveda@milenio.com