Panóptico

Misoginia disfrazada de crítica

Tras la designación de Ivonne Álvarez por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI como precandidata de unidad a la gubernatura de Nuevo León, surgieron las voces discordantes.

Intelectuales, empresarios y voces amparadas en la socorrida sociedad civil, cuestionaron la capacidad de las virtuales candidatas a la gubernatura por el PRI y el PAN.

Sabedores de que una de ellas será gobernadora, aflora el machismo, consciente o inconsciente, amparado en el prejuicio.

Tanto Ivonne Álvarez como Margarita Arellanes representan no sólo la causa de las mujeres, sino una carrera forjada dentro de los cauces que sus respectivos partidos ofrecen a los nuevos militantes: Limitada formación política e ideológica pero mucha talacha, trabajo de tierra, lealtad, entrega y alianzas políticas para ganar elecciones.

Su generación no es de las doctoradas en Harvard, París o Cambridge. Ambas estudiaron una licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Nuevo León y tienen una particular visión del servicio público. Si es buena o mala, está por verse.

Pero volviendo a los argumentos de la capacidad de ambas precandidatas, ¿cuánto hace que en Nuevo León no tenemos un gobernador realmente capaz y con visión de estadista?

Desde Raúl Rangel Frías, tal vez el último con esos alcances y sin doctorados en el extranjero fue Alfonso Martínez Domínguez.

Ni modo que los empresarios ofendidos porque esperaban a Ildefonso Guajardo como el candidato del PRI o a Fernando Margáin como el candidato del PAN, aleguen que de las filas del sector privado han salido muy buenos gobernadores.

¿Cuántos nombres pueden poner sobre la mesa? Ni Eduardo A. Elizondo ni Fernando Canales concluyeron sus respectivos periodos.

Y del resto de los gobernadores contemporáneos, ¿quién puede decir cuál de ellos tuvo un destacado mandato como para hacerle un monumento?

Vale rescatar la memoria de Eduardo Livas y de Arturo B. de la Garza. Por el resto de los ex gobernadores, a ver quién mete las manos al fuego y propone hacerles un busto en la Macroplaza.

¿Pedro Zorrilla?, ¿Jorge Treviño?, ¿Sócrates Rizzo?, ¿Fernando Elizondo?, ¿Benjamín Clariond?, ¿Natividad González Parás?

Antes de prejuzgar a dos precandidatas a gobernadoras, mejor olvidemos el machismo y revisemos la historia reciente de Nuevo León…

javier.sepulveda@milenio.com