Panóptico

Mazorca para dos "marranas" (PRI y PAN)

El panismo de Nuevo León comenzó el año sin variar mucho su estrategia del último trimestre de 2013: haciendo vacío a las reuniones de trabajo con alcaldes en la Secretaría General de Gobierno.

La única novedad es el amparo contra el incremento a las tarifas del transporte.

No dejan de ser los mismos panistas del siglo XX a quienes tanto en el PRI como en la izquierda les llamaban “Reacción Nacional”, por su predisposición instintiva a oponerse a todo por sistema.

Su periodo de gloria lo tuvieron a partir de la presidencia de Carlos Salinas y siguió con la de Ernesto Zedillo, cuando ganaron (concertacesión, le llamaban) el mayor número de gubernaturas en su historia: Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nuevo León.

El colmo fue que, ya con el PAN en Los Pinos, comenzaron a perder los bastiones ganados entre 1988 y 1998: Chihuahua, Nuevo León, Querétaro, Aguascalientes y cerraron el sexenio de Felipe Calderón con la entrega de Jalisco.

En los últimos meses de 2013, los panistas de Nuevo León se dedicaron a esparcir el rumor de que, a cambio de los votos a favor de las reformas educativa, fiscal, política y energética, desde Los Pinos les regresarán Nuevo León en el 2015.

Además de buenos voceros, faltan mejores estrategas, porque sus propuestas y sus protestas sólo rebotan entre los segmentos más politizados e ilustrados, cercanos a los tomadores de decisiones.

Para el grueso de la población, para las masas, el pueblo en general o como quiera llamársele, todo aquel que ocupe una silla de mando, ya en el Palacio de Gobierno, ya en los gobiernos municipales, son parte de “los mismos que nos roban”.

Tanto el PRI como el PAN ocupan hoy esos espacios y antes que pensar en presentarse como los superhéroes (algunos inflables y otros inflados), deberían construir ambos partidos plataformas reales de gobierno para el año próximo.

En ambos lados de la cancha faltan estrategas, porque lo visto hasta ahora en Nuevo León tiene nivel de peleas callejeras sin propuesta, ni política ni ideológica.

Y con el PRI de regreso en Los Pinos pasará lo que dijo Manuel J. Clouthier en la campaña presidencial de 1988: “No conozco ninguna marrana que suelte la mazorca que ya lleva en el hocico”.

javier.sepulveda@milenio.com