Panóptico

Matemáticas panistas: Margarita no podrá sola

La reelección de Gustavo Madero en la dirigencia nacional del PAN invocó en Nuevo León más demonios que santos.

Por un lado la llamada vieja cúpula quedó indigesta con la derrota de Ernesto Cordero, en quien veían a un líder más apegado a la doctrina panista que al pragmatismo político necesario para las llamadas reformas estructurales de la agenda del presidente Enrique Peña Nieto.

Al margen de las advertencias de algunos de los más antiguos militantes, en el sentido de que el PAN quedó en manos de los corruptos que deberían estar en la cárcel, las nuevas generaciones albiazules están más interesadas en su futuro político, que en complacer a los viejos.

Por eso los tres grupos de panistas más fuertes se anticiparon: los de Margarita Arellanes, los de Raúl Gracia y los de Zeferino Salgado les pidieron a sus seguidores votar con un símbolo específico para saber cuántos votos aportaría cada uno a Gustavo Madero.

Las huestes de la alcaldesa echaron muy temprano las campanas al vuelo, con una ventaja de apenas 200 votos sobre los dos mil obtenidos por los grupos de Gracia y de Salgado.

Más que un triunfo sobre los otros dos grupos, se trataba de una victoria pírrica. El aporte de votos quedó en realidad partido en tres, pero con una ligera ventaja para uno de los aportantes.

Pero ayer la aparición en escena de Mauricio Fernández flanqueado por Raúl Gracia y el  embajador de Zeferino Salgado, el diputado federal Víctor Fuentes, prendió todas las alarmas en la fracción que controla Margarita Arellanes.

La ventaja de 200 votos frente a los cuatro mil mostrados ayer por Gracia y Salgado y azuzando a un viejo lobo alfa como Mauricio Fernández para que haga públicas sus aspiraciones rumbo al 2015, es hasta el momento el acontecimiento político del año en el PAN.

En resumidas cuentas, las matemáticas simples pusieron ayer en su verdadera dimensión a la hasta hoy considerada la aspirante panista más fuerte para la gubernatura. Y si tanto dentro como fuera del PAN no ven a nadie con el nivel de preferencias de Arellanes, lo que sí vieron ya es que su grupo no tiene, ni tendrá, el apoyo suficiente para decidir solo la candidatura.

Las opciones son claras: sumar o dividir. Victoria o derrota…

 

javier.sepulveda@milenio.com