Panóptico

Margarita dejará su "sello" en el sur

Hasta antes del año 2000, el límite de la zona urbana de Monterrey en el sur era La Estanzuela, ahí donde hoy es un paso vial deprimido.

En ese crucero había un semáforo en donde muchos conductores ebrios que venían con velocidad de carretera, causaron muchas muertes por no alcanzar a frenar cuando la luz estaba en rojo.

El tema de la zona sur y su problemática vial es recurrente al cierre de cada administración de Monterrey, sobre todo desde que el panista Jesús María Elizondo fue alcalde, debido a la autorización de permisos inmobiliarios sospechosos en esa área.

En el caso particular de Chema Elizondo, el escándalo que marcó su administración fue sin duda el famoso edificio El Colibrí, que además de violar la altura reglamentaria, resultó ser de su propiedad.

Vendría luego la polémica administración de Felipe de Jesús Cantú, quien en los últimos días de su gobierno autorizó numerosos permisos que hoy son prósperos desarrollos habitacionales en la zona sur, centros comerciales incluidos.

Luego de que siendo presidente Ernesto Zedillo y gobernador Fernando Canales, pusieran en marcha el paso vial deprimido de La Estanzuela, comenzó la fiesta de desarrollos y el primero de ellos fue La Rioja.

Vendrían luego muchos proyectos más que acabaron con lomas y cerros en la zona del Huajuco, lo que vino a colapsar una vialidad por demás complicada, al multiplicarse la carga normal de tránsito de entrada y salida a la zona urbana de Monterrey.

Todos los alcaldes, sin excepción, han autorizado permisos hasta para moteles de paso en la zona sur, pero ninguno de ellos ha sido capaz de ejecutar un proyecto que aligere la carga vial.

Para no irse sin rechiflas, el sello de la zona sur, ayer el Cabildo que encabeza Margarita Arellanes autorizó un permiso para un megaproyecto de usos múltiples: unifamiliar, multifamiliar, comercial y de servicios, pese al ultimátum de los vecinos de la zona, quienes protestaron incluso en la sala donde tuvo lugar la sesión.

El desarrollo Estanza se llevará a cabo, les guste o no a los residentes inconformes. Que batalle el alcalde que sigue, parece ser la premisa de todos los munícipes que se van.

Y Margarita Arellanes y su Cabildo no serán la excepción…

javier.sepulveda@milenio.com