Panóptico

Margarita, la cuarta candidata…

La búsqueda de espacios políticos por parte de las mujeres no es un asunto nuevo, sino una lucha constante en la historia mundial, de México y de Nuevo León.

Nunca ha sido fácil para ellas ganarlos y tal vez la última victoria sea la equidad de género en candidaturas que hoy garantiza la legislación electoral.

En el caso de Nuevo León, nos aproximamos a unos comicios en los que habrá por lo menos una mujer en las boletas para la gubernatura.

Nos referimos a la alcaldesa con licencia de Monterrey, Margarita Arellanes, quien pidió separarse de su cargo el pasado miércoles 24 para seguir con sus aspiraciones políticas de buscar ser la candidata del PAN.

Pero ni es la primera ni será la última aspirante del género femenino nominada para buscar esa posición en el estado.

La primera candidata a la gubernatura por la coalición formada por el PRD y el Partido Verde fue Liliana Flores Benavides en los comicios de 1997, cuando el PAN tuvo en Fernando Canales a su primer gobernador. Flores Benavides obtuvo 42 mil 691 votos.

La segunda candidata a la gubernatura fue Juana María Bonilla, por el extinto Partido de la Sociedad Nacionalista en 2003, quien obtuvo apenas 57 votos. El vencedor fue Natividad González Parás.

La tercera fue Martha Zamarripa por el PRD en el proceso de 2009 que ganó Rodrigo Medina. La única mujer candidata cosechó 59 mil 520 sufragios.

En el caso de Margarita Arellanes, la crónica de una petición anunciada transitó por una serie de reacomodos de grupos, de apoyos y de alianzas al interior de su partido.

En contraste, en el exterior estuvo colmado de ataques, cuestionamientos y recordatorios de que prometió, entre sus compromisos de campaña, gobernar hasta el último día de su mandato.

Al margen de la mala imagen que pueda resultarle a Margarita Arellanes por romper su promesa de campaña, la regidora priista Carlota Vargas fue muy clara cuando justificó su voto a favor de la petición de licencia: porque la ley no se lo impide.

Claro que el otro argumento fue lapidario, pero impecable: …y porque nadie la va a extrañar.

Dos preguntas flotan en el aire: ¿de verdad nadie extrañará a Margarita Arellanes en la alcaldía? Y, ¿será la única mujer en las boletas para la gubernatura?

javier.sepulveda@milenio.com