Panóptico

Margarita y Rodrigo: alguien miente…

El Gobierno del Estado y el Municipio de Monterrey tienen meses discutiendo a través de los medios, mediante declaraciones, contradeclaraciones, revelaciones, contradicciones y chismes el número de policías acreditados en la Policía de la ciudad capital.

Los ciudadanos no podemos estar a merced de funcionarios irresponsables que acostumbran litigar a través de los medios de comunicación sus diferencias políticas.

En Nuevo León estamos saliendo de una crisis derivada de la inseguridad que dejó cientos de muertos y desaparecidos (o tal vez miles) en prácticamente todos los municipios del estado. Después de tres o cuatro años de zozobra derivada de ejecuciones en avenidas, parques, automóviles en marcha, negocios y hasta en las salas de algunas viviendas, lo que menos queremos escuchar son peroratas de políticos que buscan hacer imagen y adeptos mediante mentiras, chantajes y golpes bajos.

En esta guerra de declaraciones, los más perjudicados son los ciudadanos, porque no saben cuál de las dos instancias de Gobierno dice la verdad. Lo lógico sería que una, pero tal vez las dos partes están mintiendo, porque ninguna sabe el número real de policías acreditados, entrenados y con su porte de arma en regla.

El Ayuntamiento de Monterrey alega que poco más de 500 elementos anunciados al arranque de la administración municipal, a finales de 2012, siguen laborando en las filas de la Policía y fueron certificados por la Marina Armada de México.

Pero en el Gobierno Estatal alegan que alrededor de 230 elementos no están certificados para contar con porte de arma. O tal vez nunca existieron, o se trata de policías piratas.

El punto es que mientras el estado afirma que los uniformados de Monterrey no están certificados para portar armas, son los ciudadanos quienes pagan las consecuencias.

Lo más sencillo sería que las fuerzas federales, concretamente el Ejército, revisara los portes de armas, por un lado. Por el otro, que la Marina revise los documentos que, según el Municipio, acreditan el entrenamiento de los uniformados para ser “policías municipales”.

Gobierno y Municipio se ahorrarían muchos enfrentamientos, mientras el Ejército y la Marina ejercerían su deber, a la vez que cuidarían su imagen. Y lo mejor, ganaríamos los ciudadanos con la depuración de otro cuerpo policiaco…

javier.sepulveda@milenio.com