Panóptico

Margarita, la Marina y los números

La paulatina disminución de los patrullajes de la Marina por Monterrey no es un asunto tan grave para la ciudad como parece, o algunos intentan hacerlo parecer, luego de que la alcaldesa Margarita Arellanes revelara que los elementos de la Semar ya se retiraron.

Si bien la llegada de refuerzos de la Marina hace casi un año fue por razones de seguridad, ante la urgencia del momento para hacer frente a la ola de violencia que azotaba aún a la capital del estado, hoy la circunstancia es diferente, y para bien.

Porque los números fríos no mienten y un buen termómetro para evaluar si se requiere mantener el despliegue de las fuerzas federales en Nuevo León es que las muertes derivadas del crimen organizado han ido a la baja en este mes.

Las llamadas ejecuciones ya no se cometen con armas largas, como los fusiles AK-47 o ametralladoras AR-15. Se trata más bien de crímenes del fuero común, algunos de ellos pasionales o por simples riñas.

Es lógico que si bajan los crímenes con ese tipo de armamento, tenga poco sentido mantener patrullando a cientos de soldados, marinos y policías federales que hacen falta en otras regiones del país, como Michoacán, en donde la espiral de violencia va a la alza.

O en los estados del Pacífico, donde hacen falta brazos para la reconstrucción y el rescate de poblaciones arrasadas y anegadas por las lluvias de los últimos huracanes.

Lo que no se vale es politizar la seguridad pública por uno y otro bando en el poder, enfrascados en esa otra guerra que se libra con declaraciones sobre quién tiene más policías, quién la mejor estrategia y resultados o incluso, quién gana la guerra mediática.

Por eso, magnificar la salida de los marinos apunta más bien a llevar al plano de lo político el tema más sensible para la población: la seguridad pública.

Al ciudadano común le preocupa más que le roben la cartera, el automóvil o su televisor, a que maten al distribuidor de droga de su barrio.

Lo que se requiere ahora son gendarmes que atrapen y metan a la cárcel a los ladrones de casas, asaltantes callejeros armados con navaja y robacoches con armas de juguete.

Para ello ya no se necesitan tantos marinos y soldados, sino policías bien preparados y certificados.

Lo demás son ganas de politizar la seguridad con fines electorales…