Panóptico

Maestros, ¿los villanos de la historia?

Los profesores de Nuevo León saldrán hoy de nuevo a la calle, por sexta ocasión, para tratar de revertir la aplicación de una reforma educativa que, según ellos, no busca evaluar su capacidad, sino cancelar sus conquistas laborales.

Ya tienen un decálogo de demandas que comenzaron a difundir ayer en calidad de pliego petitorio.

Además de los que todos conocemos, en el sentido del rechazo a la reforma educativa que implica evaluaciones rigurosas y despidos para quienes no superen las pruebas, llaman la atención los apartados seis, siete y ocho.

6.- Que se realice un verdadero análisis partiendo de las necesidades fundamentales del sistema educativo mexicano, con el objetivo de mejorar las condiciones de la educación pública en el país, un análisis que no obedezca a las exigencias y control de organismos privados.

7.- Mejorar los programas de capacitación y actualización para renovar la práctica docente.

8.- Secretarios de Educación Pública que conozcan de la labor docente, formados en las aulas y con ampliaexperiencia. 

El punto ocho es un tema del que nunca se habla: el de los secretarios de Educación, federales y estatales, sobre quienes existe una responsabilidad grave de los avances o retrocesos del sistema educativo.

Además de la evaluación a los profesores, es necesario un juicio histórico de lo que cada secretario de Educación hizo en su oportunidad con la educación pública.

Tiranizar a los maestros, hacerlos los villanos de la historia, tras décadas de políticas educativas equivocadas o mediocres, es una salida económica en todos los sentidos.

Es el clásico chivo expiatorio para justificar décadas de programas fallidos y solapados por líderes sindicales que estuvieron siempre a la orden del Presidente de la República en turno, hasta que se acabó la luna de miel.

La última dirigente realmente poderosa del SNTE, Elba Esther Gordillo, está en la cárcel, pero nadie ha juzgado nunca las actuaciones de los secretarios de Educación que negociaron con ella.

Los maestros tienen todas las salidas tapadas, incluso ante la Suprema Corte de Justicia, y su líder nacional, Juan Díaz, los llamó ayer a someterse a la evaluación.

Les queda la calle para jugar a las vencidas con el Gobierno Federal. Veremos de cuál lado se revienta primero la correa.

javier.sepulveda@milenio.com