Panóptico

Mariguana, ¿el 'oro verde'?

Hace algunas generaciones que no oímos hablar del privilegio que, como mexicanos, tenemos por poseer petróleo en el subsuelo, el llamado oro negro, que por décadas apalancó el desarrollo del país.

En el sexenio del entonces presidente José López Portillo quedó para la posteridad una frase de sus muchos discursos triunfalistas, tras conocerse el descubrimiento de nuevos yacimientos petroleros: "Mexicanos, prepárense para administrar la abundancia". No aclaró si de petróleo o de corrupción. Hoy, cuando sale más caro extraer petróleo que venderlo, se opacó el discurso presidencial sobre las bondades de la reforma energética. Están por verse la gasolina barata y la disminución de las tarifas de energía eléctrica.

Lo de moda en los discursos políticos es hablar del impacto de la legalización de la mariguana para uso medicinal y el aumento de la dosis personal, que será de 28 gramos para los adictos. Y hasta empresarios metidos a políticos, como Mauricio Fernández, apoyan con todo la idea de legalizar por completo la producción, venta y consumo del enervante.

Habría reconversión del campo y de muchas empresas que ya comienzan a prospectar las ventas derivadas de un cultivo tan simple. Y ni qué decir de los impuestos que recaudaría el gobierno para compensar la cruda petrolera. Tanta euforia en todos los sectores no es casual, se trata de uno de los negocios más lucrativos del mundo. El tema de la salud enmascara el fondo de una actividad que, legal o ilegal, deja enormes ganancias derivadas de un producto que no es nuevo.

Desde tiempos de la Revolución, la gente usaba la mariguana con fines medicinales: le ponían hojas trituradas al alcohol etílico y se lo frotaban para dolores musculares y reumáticos.

Y también desde tiempos de Pancho Villa le daban usos recreativos, ahí está la pegajosa estrofa de "La Cucaracha": La Cucaracha, la Cucaracha/ ya no puede caminar/ porque no tiene, porque le falta/ mariguana que fumar.


javier.sepulveda@milenio.com