Panóptico

Infierno en el "municipio modelo"

Ángel, uno de los dos hombres que ayer estuvieron a punto de perder la vida en la explosión e incendio en San Pedro, seguro ha visto, como la mayoría de la gente, películas de acción y de superhéroes.

Nunca pensó que algún día viviría de cerca escenas reales, dignas de filmarse para el cine, mucho menos que estuviera a punto de morir calcinado, al ocurrir ayer en plena calle un flamazo e incendio derivados de una fuga de gas.

El escape del combustible fue en realidad la consecuencia de una serie de hechos que desencadenaron, al final, una explosión e incendio que pudo haber costado vidas humanas.

Para garantizar la seguridad de los ciudadanos de San Pedro y protegerlos de contingencias como la ayer, no hay blindaje ni rudos que valgan, porque la amenaza no es violenta ni armada.

Se trata en realidad de errores y abusos que a su vez desencadenan acontecimientos graves. Pero dejemos que sean los expertos quienes armen el rompecabezas del huevo y la gallina en este vergonzoso caso.

Y decimos vergonzoso porque ocurre en el pretendido y pretencioso municipio modelo de México.

Justo en las narices de los huéspedes de los mejores hoteles de la ciudad.

Justo al lado del más exitoso centro comercial: Plaza Fiesta San Agustín.

Justo en la zona proyectada como la más cara y exclusiva de San Pedro: Valle Oriente.

Justo en la puerta de entrada a la ciudad modelo del país.

Justo a la salida del túnel que deja atrás, en Monterrey, un caserío de posesionarios en la Loma Larga, para iluminarse, en el otro extremo, por el glamour de las mejores tiendas departamentales.

Es el San Pedro en donde sus habitantes creían, hasta hace poco, que todo estaba controlado, vigilado y bien hecho.

El mito se cayó hace poco con acontecimientos como el de comenzar a derrumbar un edificio excedido de pisos. ¿Será que la justicia baja del cielo a la Tierra?

Y ayer la amenaza brotó, literalmente, del subsuelo. Lo peor es la sospecha latente de abusos y corrupción detrás del hundimiento que este jueves devino en explosión.

¿Qué falta? ¿Que comiencen a derrumbarse edificios construidos sin permiso? ¿Que muera alguien para, ahora sí, cumplir y hacer cumplir la ley?

Por lo pronto, falta tapar el pozo para agilizar la vialidad en la zona de San Agustín…

 

javier.sepulveda@milenio.com