Panóptico

Gobierno: policías 'buenos' y 'malos'

Los gobiernos funcionan siempre con dos caras: la del policía bueno que nos cuida a través de instituciones como el Seguro Social, la Secretaría de Educación, el DIF y la Secretaría de Desarrollo Social.

Y la del policía malo, la cara persecutora: el Ejército, la policía, las instituciones de justicia que nos juzgan y castigan cuando nos portamos mal, aplicando incluso la llamada violencia legítima del Estado, si acaso oponemos resistencia a la autoridad.

El Gobierno tiende siempre a combatir la inseguridad sólo con policías y ante la urgencia de contratarlos, tanto a nivel de Fuerza Civil, como de las corporaciones municipales, el gobernador Jaime Rodríguez y los alcaldes pactaron una Feria del Empleo para reclutarlos el próximo domingo en la Explanada de los Héroes. Más allá de cuántos uniformados se necesiten para mantener una ciudad que, otra vez, va dejando de ser segura, vale preguntarse si sólo urgen preventivos. Por lo menos frente al incremento de delitos del fuero común, los robos y asaltos crecieron al ritmo del desempleo en el ramo de la construcción. Falta ese dinero que fluye casi siempre a través de la obra pública. Con cero obras, esa derrama de efectivo que dinamiza la economía de comunidades enteras se detuvo, pero la gente tiene que comer y de algún lado deben salir los recursos para sobrevivir. Hay que añadir que el Gobierno Estatal y los municipios tampoco tienen dinero para programas sociales, lo que significa que el policía bueno está en la miseria y combinado con el desempleo, eleva los niveles de pobreza alimentaria, la más dolorosa. Si bien las plazas para policías también representan empleos directos, hay mucho por hacer para la prevención del delito desde dependencias como el DIF y la Secretaría de Desarrollo Social en donde, lo único notable, son los recortes de personal. Faltan uniformados para prevenir delitos, pero también policías buenos: obra pública y programas sociales de apoyo.

javier.sepulveda@milenio.com