Panóptico

Futbol: seguro de vida para los aficionados

El sábado pasado hubo Clásico de futbol, ese encuentro entre los dos equipos locales que paraliza y mimetiza a la ciudad como una sola voz.

Avenidas vacías y gritos al unísono en el estadio, bares, restaurantes y barriadas para festejar las llegadas, los pases o para descalificar las faltas no marcadas por el árbitro. Esta vez ni goles hubo para gritar fuerte, para lanzar al viento el veneno de todas las penas.

Tal vez por eso una horda de aficionados rayados se transmutó en pandilla de delincuentes y bajó del camión en que regresaba del estadio sólo para golpear a un muchacho que vestía la playera de Tigres.

Como si tuviera la culpa de la falta de goles, lo molieron a golpes, le rompieron la nariz y le fracturaron el maxilar. Llegó al hospital inconsciente y por fortuna sobrevivió.

Hasta la fecha, ni los directivos de los clubes ni ningún funcionario municipal o estatal han dado la cara para apoyarlo.

Ninguno de los que jueves y viernes recibieron en sus respectivos despachos a Luis Miguel Salvador y Alejandro Rodríguez. Nos referimos a la alcaldesa Margarita Arellanes y al gobernador Rodrigo Medina.

Buenos para la foto y para dar sus marcadores del partido, pero malos para responder al resultado de esta violencia.

Tampoco las empresas dueñas de los clubes dan la cara. Por lo visto, los aficionados no se merecen mas que ser expoliados con boletos y abonos caros, camisetas que no valen lo que cubren y la venta de todo tipo de afiches y bisuterías oficiales de los equipos.

Y de nada sirve que la alcaldesa y el gobernador anuncien que habrá cientos de policías y agentes de Tránsito a cargo de la seguridad del partido.

La única salida, por lo visto, es obligar a los clubes a incluir un seguro en el costo de los boletos que cubra lesiones, daños materiales y fallecimiento dos horas antes, durante y dos horas después de los partidos.

La mejor afición de México se merece eso y más. Es una vergüenza tener en construcción un estadio de tres mil millones de pesos y no poder garantizar la mínima seguridad a quienes sostienen a los equipos locales.

Ojalá y los diputados asuman este compromiso de elemental justicia para los habitantes de una ciudad que cada semana vibra con el futbol…

javier.sepulveda@milenio.com