Panóptico

Funcionarios "sin rostro" en NL

Si usted tiene el nombre del reo y en cuál estado o ciudad se encuentra la prisión donde está recluido, puede encontrarlo a través de un motor de búsqueda por internet.

Si desea obtener el expediente y el veredicto del juicio, puede solicitarlo mediante el envío de su correo electrónico y sus datos personales.

Es una maravilla, con la salvedad de que sólo funciona para quienes están recluidos en los Estados Unidos.

En México, y concretamente en Nuevo León, no es posible acceder ni siquiera a los expedientes de los juicios, mucho menos al listado de reos que purgan condenas en los tres centros penitenciarios estatales.

Y el colmo: tampoco es posible saber quién es el responsable de la operación de estas tres prisiones, ya que el cargo de subsecretario de Administración Penitenciaria aparece como “reservado” en la página de transparencia del Gobierno Estatal.

La semana pasada comentamos en este espacio sobre la opacidad en el Poder Judicial del Estado, en contraste con el Poder Judicial de la Federación, que permite acceso casi total a expedientes y momentos procesales de los juicios.

Pero es lamentable enterarse que tampoco es posible saber si los reos sentenciados se encuentran en una cárcel de Nuevo León, fueron trasladados a una prisión federal, a las Islas Marías, o si cometen extorsiones telefónicas desde la cárcel o controlan un sindicato a control remoto, como ocurre con los dirigentes de la Federación Nacional de Sindicatos Independientes, Jacinto Padilla Valdés y Gerardo Ibarra Ruiz, recluidos en Ciudad Juárez.

En el caso de estos últimos, su proceso es conocido gracias a que su contraparte en el juicio tuvo el valor civil de hacerlo público.

En el resto de los reos que se supone enfrentan juicios en reclusión o purgan ya sentencias, no es posible tener acceso a sus expedientes y menos comprobar que efectivamente se encuentran recluidos.

En los momentos más álgidos de la violencia que azotó Nuevo León, corrían leyendas urbanas de que muchas ejecuciones eran cometidas por reos a quienes se les permitía salir de noche.

Suponiendo que fuera cierto, ¿quién será el funcionario que responda por ello?, ¿uno con rostro como el gobernador, el procurador o el secretario de Seguridad?, ¿o un encapuchado por razones de seguridad?

javier.sepulveda@milenio.com