Panóptico

Falsea currículum y engaña al gobernador

El pasado cuestionado de varios funcionarios estatales del Gobierno que inició el domingo pasado, hacen recordar el fiasco que sufrió la administración panista de Fernando Canales en el sexto año de su gestión.

En ese tiempo, la policía estatal dependía de la Secretaría General de Gobierno y el titular del área ostentaba el cargo de subsecretario de Seguridad.
Era noviembre de 2002, segundo mes del sexto año del gobierno panista, y Raúl Maldonado Tijerina renunciaba a la Subsecretaría de Seguridad.

El poderoso secretario general de Gobierno de Canales, José Luis Coindreau, el Coco Coindreau, también había dejado el cargo para buscar la candidatura a gobernador por el PAN. José Mario Garza Benavides, quien había sido secretario del Trabajo y Desarrollo Humano, fue ascendido a la General de Gobierno.

El único sobreviviente del Gabinete original de Fernando Canales era Fernando Elizondo (qué casualidad), quien se mantuvo cinco años y tres meses como tesorero estatal, hasta que fue nombrado gobernador sustituto en 2003.

Para suplir la salida de Raúl Maldonado Tijerina se tomó en cuenta un currículum que parecía interesante: se ostentaba como ex militar y protagonista de la lucha contra la guerrilla de Lucio Cabañas en los setenta.

Lo más interesante del perfil de Roberto Martínez Iglesias era un doctorado en policiología, por lo que, ante la urgencia de suplir la vacante, Garza Benavides pidió la anuencia del gobernador para contratarlo.

Se le tomó protesta pero el flamante subsecretario nunca ocupó su oficina porque se enfermó de un mal cardiaco, emocionado por su nombramiento y renunció antes de 24 horas.

Esa fue la primera versión oficial. Días después trascendería el escándalo: el funcionario por un día había falseado datos del currículum y su doctorado en policiología resultó un invento. Qué bueno que lo descubrieron pronto.

Se equivocaron al nombrarlo, pero no al despedirlo.

En el caso del actual Gabinete estatal, ya salieron a relucir expedientes reales de funcionarios cuestionados, pero por lo visto seguirán en el cargo.

¿Será tan difícil encontrar entre la raza gente capaz, de probada reputación, con un pasado intachable y sin conflicto de intereses?


javier.sepulveda@milenio.com