Panóptico

Excluyen a candidatos… y a las universidades

Derivada de Alcalde, ¿cómo vamos?, la plataforma ¿Cómo Vamos?, Nuevo León se perfilaba como una promesa democrática, al anunciar cuatro debates de los 10 candidatos a la gubernatura, de acuerdo a lo que prometieron el 17 de marzo.

Lo más interesante es la participación de los estudiantes de cuatro de las universidades más representativas: la Universidad de Autónoma de Nuevo León (UANL), el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm), la Universidad de Monterrey (UDEM) y la Universidad Regiomontana (U-ERRE).

Cada una de ellas será sede, de acuerdo al calendario, de uno de los cuatro debates, lo que despolitiza y transparenta la organización de estos encuentros entre candidatos.

El formato planteaba sentar a los 10 aspirantes juntos, como recomienda la Comisión Estatal Electoral, organismo que por cierto, ya tiene programado un debate con los 10 abanderados.

Hasta ahí todo iba bien, hasta que un boletín enviado en plena Semana Santa, con los estudiantes de las cuatro universidades de vacaciones, anuncia que el formato cambió y sólo estarán los cuatro aspirantes mejor puntuados en las encuestas.

Los derechos mínimos a la inclusión, la equidad, el debate de ideas, la competencia en igualdad y un sinfín de requisitos necesarios para la democracia, borrados de tajo por un boletín de prensa.

Si bien la primera reacción de los excluidos fue protestar, inconformarse, criticar el cambio de formato, la exclusión es también para los estudiantes, porque no se les consultó la decisión por estar de vacaciones.

Lo peor es que, quien cambió el formato, se llevó de encuentro la imagen de la UANL, el ITESM, la UDEM y la U-ERRE.

Al final excluyen también a todos los ciudadanos, porque el argumento de las encuestas para decidir debates de cuatro significa también el desprecio por las minorías.

Alguien metió mano negra y todo apunta a los organismos de la iniciativa privada, acostumbrados a dar órdenes a mayordomos y gerentes, los que se llevaron de encuentro a los estudiantes y a las instituciones de educación superior.

En suma, se ofende a la sociedad, porque se limita su derecho de tomar decisiones objetivas.

Los rectores de estas cuatro universidades deberían elevar una enérgica protesta, porque se les faltó al respeto a las instituciones que dirigen y a sus alumnos.

javier.sepulveda@milenio.com