Panóptico

Energéticos, ¿el mito del sexenio?

En algún momento del sexenio del entonces presidente José López Portillo, luego de tiempos de vacas flacas para Pemex ante el agotamiento de sus reservas, se descubrieron nuevos yacimientos.

Megalómano y protagonista, el que se autonombraba como el “último Presidente de la Revolución Mexicana” dijo una frase difícil de olvidar: “Mexicanos, prepárense para administrar la abundancia”, refiriéndose al petróleo.

Todo quedó en eso, en la frase festiva. Al cierre de su sexenio dejó una devaluación y una crisis económica que empobreció familias y generó deudas impagables, tanto en pesos como en dólares.

El sexenio de Miguel de la Madrid, al que se bautizó como de “la renovación moral”, sirvió para paliar la crisis, hacer un pacto de productividad y sostén del empleo con los empresarios y medio enderezar el barco de la economía nacional.

Vendría luego, triunfal y zorruno en el manejo de la economía, pero sobre todo de la política, Carlos Salinas de Gortari. En Nuevo León se desplegó todo un culto a la personalidad del mandatario anclado en sus orígenes familiares en Agualeguas.

Nos decía melosamente “mis paisanos” y nosotros le hacíamos fiesta a cada declaración, a cada visita, a cada maratón en Agualeguas, en donde se instaló hasta un aeropuerto regional con capacidad para aterrizar el avión presidencial.

Excesos perdonables ante la jauja que unos cuantos lograron, no tanto por el modelo económico de privatizaciones y libre comercio que desplegó, sino por las relaciones de amistad, más que de estrategia para proyectos tan medulares como el regreso definitivo de la banca a los particulares.

La panacea que le ofreció al país fue la firma del Tratado de Libre Comercio que entró en vigor el 1 de enero de 1994.

Los ganadores son los socios del norte, porque aquí la planta productiva no pudo competir y es fecha que siguen quebrando empresas ante la apertura y desregulación que impone la globalización.

Y las buenas finanzas nacionales no se transformaron en buenas finanzas familiares, como bien cuestionaba en campaña Luis Donaldo Colosio.

Los pobres siguen creciendo cada sexenio, pero en éste la esperanza está cifrada en la reforma energética con “gasolina, gas y electricidad más baratos”.

Nuevo León será el laboratorio del proyecto y ayer arrancó. ¿Será posible tanta belleza?

javier.sepulveda@milenio.com