Panóptico

Waldo Fernández, ¿perredista o agente libre?

Desde que Lucas de la Garza compitió por la gubernatura de Nuevo León en 1991 por el Partido de la Revolución Democrática, apenas dos años después de su fundación en 1989, no se había visto a un político haciendo un uso tan productivo de esas siglas.

Y no hablamos de productividad en votos, sino más bien de los resultados políticos que reflejan que hay recursos para meterle a una campaña como la que hizo Lucas hace 25 años.

Sus aportaciones en 1991 fueron posicionar al PRD como una fuerza real en Nuevo León enfrentando al candidato del salinismo, Sócrates Rizzo, además de prestar la casa que por muchos años fue la sede del partido en la esquina de Allende y Mina.

Hoy el diputado federal Waldo Fernández, quien llegó en 2015 al Congreso de la Unión por la vía plurinominal con las siglas del PRD, trae más campaña que después de entrar en la lista para la segunda circunscripción, a juzgar por lo que se vio ayer al rendir su primer informe de actividades legislativas.

Porque mientras el PRD atraviesa a nivel nacional uno de sus peores momentos y sobrevivió en las elecciones de este año gracias a sus alianzas con el PAN, en el caso de Waldo, se nota que vive muy buenos tiempos políticos.

Ayer que rindió su informe en la UDEM lo acompañó el gobernador Jaime Rodríguez y medio Gabinete estatal, pero también el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el perredista Jesús Zambrano, además de otros personajes locales y nacionales.

Se nota que a Waldo Fernández le gusta la política y el poder, que tiene facilidad para hacer amigos, forjar alianzas, generar ideas, pero no deja ver mucho sobre su posición ideológico-partidista.

Igual reconoció la calidad legislativa del priista Carlos Ramírez Marín, que la ideología de su compañero de bancada, el perredista Agustín Basave Benítez, ambos presentes.

Más que informe, el de ayer fue un espectáculo político y vale preguntar si Waldo Fernández es perredista o agente libre.

javier.sepulveda@milenio.com