Panóptico

Maestros: lecciones callejeras

En Nuevo León estamos en la tercera semana de movilizaciones magisteriales que no fueron convocadas por las secciones 21 y 50 del SNTE, sino por otros líderes y seguidores de la CNTE que rebasaron los santuarios guadalupanos de sus líderes, Guadalupe Salinas y Guadalupe Castillo.

Se necesitaban quién sabe cuántos muertos en Oaxaca, quién sabe cuántos bloqueos carreteros, de aeropuertos y de poblaciones, quién sabe cuántos profesores presos, quién sabe cuántos policías heridos.

Se necesitaban quién sabe cuántas amenazas que comenzaron con Emilio Chuayffet, siguieron con Aurelio Nuño, ambos respaldados por Miguel Ángel Osorio Chong; quién sabe cuántos ríos de tinta de nuevos expertos en pedagogía y educación derramados a favor de una reforma educativa que no entra ni con política, ni con sangre.

Se necesitaban quién sabe cuántas versiones dudosas sobre desabasto y puentes aéreos para Oaxaca en donde se quejaban de la falta de alimentos sólo funcionarios federales y empresarios.

Se necesitaba, en suma, poner de rodillas al Gobierno Federal para que el liderazgo oficial del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación saliera a decir que tiene un listado de resolutivos para tratar de darle reversa a la Ley de Educación.

El SNTE, que dice encabezar a nivel nacional el profesor Juan Díaz de la Torre, necesitaba salir del ostracismo de casi tres años, pero requería que otros le hicieran el trabajo sucio, pagaran el desgaste, pusieran los muertos y la cara para recibir los insultos de los miles o tal vez millones de afectados por los bloqueos.

Muy buena la foto de Juan Díaz de la Torre posando con un complacido Aurelio Nuño, quien había perdido la sonrisa desde la noche de Nochixtlán. Ambos buscan acuerdos para evitar afectar la carrera magisterial, o sea, reformar la reforma educativa.

Lástima que el representante local del SNTE, Guadalupe Castillo, durmió anoche en el penal del Topo Chico acusado de fraude con seguros funerarios.

javier.sepulveda@milenio.com