Panóptico

Diputados primero, ciudadanos después…

La Diputación Permanente se reúne hoy para tratar de lograr un acuerdo que permita citar de nuevo a periodo extraordinario.

Están en los tiempos extras para tratar de sacar la legislación que nos lleve a tener el próximo año una elección apegada a la ley federal y sin riesgos de amparos y otros recursos legales.

Los diputados locales sabían que tenían el tiempo en contra para aprobar en Nuevo León la reforma homologada con la ley de procesos electorales que rige al nuevo Instituto Nacional Electoral (INE).

Pero dejaron correr el tiempo y al final la bancada del PAN se aferró a dejar fuera del juego a los partidos minoritarios, a los que llama satélites del PRI.

El problema no es el pleito entre las fracciones legislativas, el problema es que como siempre, se olvidaron de los ciudadanos y de los derechos que la Constitución les confiere, entre ellos el de votar y ser votados para el caso que nos ocupa.

Y en un acto de mojigatería jurídica se apegaron al plazo del 30 de junio marcado por la Ley General de Partidos Políticos, una ley secundaria que no puede estar por encima de la Constitución ni de los derechos ciudadanos.

Tuvieron que salir los comisionados, delegados del INE y el presidente del Tribunal Electoral del Estado, quienes son los jueces que califican la validez del proceso electoral, a recordarles a los diputados que tienen de plazo hasta el 9 de julio para aprobar y promulgar la ley electoral estatal homologada con la federal.

Los legisladores locales antepusieron los intereses de los partidos políticos a los que representan por encima de los derechos que la Constitución les concede a los ciudadanos en materia electoral.

Algunos alegan que el plazo del 30 de junio formó parte de una estrategia para presionar. Otros se ciñeron a la línea del dirigente nacional de su partido, el PAN, para no ceder un ápice en los porcentajes de votación para las curules de representación proporcional.

Los diputados, otra vez, quedan como los villanos de la película, por anteponer el interés partidista antes que defender los derechos de quienes los llevaron al Congreso.

Y saquen adelante o no la ley estatal homologada, ya se preparan para su próximo puesto, como alcaldes o como diputados federales. Dicen que a los ineptos Dios los ayuda…

javier.sepulveda@milenio.com