Panóptico

Diputados, por el "embrutecimiento" ciudadano

Incapaces de ponerse de acuerdo, pese a tener varios meses para deliberar, acordar, aprobar y promulgar una nueva herramienta jurídica de beneficio colectivo, los diputados locales mandaron al diablo la posibilidad de tener este mismo año una ley de participación ciudadana.

Pero el martes por la noche, junto con la aprobación del paquete fiscal para el 2014, nuestros voluntariosos legisladores le dieron el sí a una iniciativa de dueños de antros y de su compañero panista de curul, Luis David Ortiz, para ampliar el horario de venta de alcohol.

Acordaron que la ley de la materia se modifique para que en fin de semana, concretamente viernes y sábado, el horario se amplíe una hora. De esta forma, los alcaldes tendrán la opción de someter a consideración de sus respectivos cabildos la autorización del citado ajuste.

La verdad es que para quienes hacen de las copas un modo de vida, los horarios no son una limitación para impedir que empinen el codo cuando les venga en gana.

Dipsomanías aparte, el punto es que los legisladores logren acuerdos tan rápidos en asuntos que dañan la salud pública y ocasionan a los gobiernos del planeta erogaciones estratosféricas para tratar enfermos incurables.

No se trata de tirarse al suelo por un tema del que muchos piensan debería existir un libre mercado, como ocurre en las ciudades más turísticas y cosmopolitas del mundo.

En todo caso, el antro que quiera horarios amplios, que pague más impuestos y venda sus bebidas con precios más altos en horarios de madrugada.

Sería una buena vacuna para los antros baratos y atestados de adolescentes y jóvenes, como aquel del Barrio Antiguo que tenía en su puerta un letrero con la leyenda “Siempre estamos a 10 pesos”. Y cerraban hasta las 10 de la mañana…

El reclamo para los diputados no es que amplíen el horario de venta de alcohol, sino que sólo logren acuerdos en temas que no tienen beneficio para la colectividad.

Saben que los ciudadanos no vamos a reclamar el que sigamos tan atrasados en materia de participación ciudadana.

Y hablar de alcohol en temporada navideña nos parece tan natural como estar en esas cantinas llamadas estadios de futbol, presenciando un Clásico Tigres-Rayados.

Mientras tanto, que se jodan los derechos ciudadanos.

Salud y feliz Navidad…