Panóptico

Diputados, esos "abortos" políticos

Cuatrocientos noventa y dos pesos con 50 centavos cuesta en la cadena de farmacias más tradicional de Monterrey un medicamento genérico desarrollado para combatir la úlcera gástrica, pero que por sus efectos secundarios de provocar contracciones uterinas, es el preferido de las mujeres mexicanas para provocarse abortos caseros.

Esto lo saben las y los jóvenes y adolescentes con vida sexual activa que han pasado por la necesidad de evadir un embarazo no deseado.

Frente a la realidad, seguro estas nuevas generaciones se pitorrean de las discusiones de los diputados locales en el Congreso sobre el tema del aborto y el derecho a la vida.

Por eso la iniciativa para blindar la Constitución contra futuras reformas que permitan legalizar el aborto en Nuevo León, como ya lo es en la Ciudad de México, se antoja desfasada y arcaica, pero qué podemos esperar de una Legislatura integrada por personajes que dejaron ver su inmadurez y su criterio obtuso desde hace mucho.

Llama la atención el maridaje sospechoso PRI-PAN para sacar adelante esta reforma que, de aprobarse en segunda vuelta, nos regresará varias décadas en materia de derechos humanos y salud reproductiva.

Es una agenda al revés, porque mientras desde el Congreso de Nuevo León se pretende controlar decisiones que forman parte de la vida privada de la población, en televisión abierta la Secretaría de Salud federal promueve el uso de condones y otros métodos anticonceptivos entre adolescentes y jóvenes con vida sexual activa.

No esperamos que el Congreso promueva una ley para que en escuelas públicas y privadas se entreguen condones junto con materiales informativos sobre salud sexual y reproductiva, pero que tampoco saquen a discusión una iniciativa reciclada que casi nos regresa a la moral victoriana.

Porque son los mismos diputados de la doble moral que el año pasado gastaron 217 mil pesos en mamparas para evitar que las cámaras de fotografía y video de los periodistas captaran los mensajes que, desde sus curules, textean en sus smartphones a sus novias, novios, amigas, amigos, amantes y demás.

Por fortuna, lo que no podrán blindar los señores legisladores es que los ciudadanos los aborten a ellos y a sus partidos rancios en las próximas elecciones…

javier.sepulveda@milenio.com