Panóptico

Derrame en Cadereyta. Y los que faltan…

Hoy como nunca vale preguntar si el derrame de hidrocarburos proveniente de un gasoducto de la refinería de Cadereyta y que intentó ocultar Pemex, es sólo una pequeña muestra de lo que vendrá con la exploración y explotación de pozos de petróleo y gas en la zona noreste del país.

Los cuadros de aves afectadas por el derrame de petróleo, combustóleo o lo que sea que se fugó por el tubo roto en Cadereyta, son dramáticas y deberían hacernos tomar conciencia de los riesgos que vienen y de los cuales estamos advertidos por quienes conocen las políticas de las compañías petroleras ante los daños irreversibles a suelos y aguas causados en las zonas del planeta donde operan.

Texas, Veracruz, Tabasco, el Golfo de México, Ecuador, Brasil y un sinnúmero de regiones del mundo han sufrido graves desastres ecológicos como consecuencia de la operación de empresas como Chevron, Texaco, Shell, Pemex, Petrobras y un sinnúmero de compañías dedicadas a la extracción de combustibles fósiles.

En el caso de Cadereyta deberíamos estar más preocupados por remediar y extraer cuanto antes del cauce del río San Juan el hidrocarburo derramado.

Estamos en la temporada de lluvias y de huracanes, y si azota uno en la región, la velocidad de la corriente arrastrará rápido el derrame hacia la presa El Cuchillo.

Y no vemos escuadrones de empleados de la Profepa ni de ecologistas voluntarios tratando de salvar aves, tortugas acuáticas y terrestres, y apoyando con fuentes alternas de agua a la fauna silvestre de la zona que sólo cuenta con el afluente del San Juan en tiempos de sequía.

Desde el aire, Joel Sampayo captó un escuadrón de hombres con overoles naranja tratando de contener con barreras plásticas la propagación del derrame en el cauce del San Juan, pero nadie más del gobierno se hace presente.

Nos recuerdan el incendio del casino Royale, donde sólo se veían bomberos, que hoy festejan su día, haciendo el trabajo sucio de apagar el infierno y sacar cadáveres.

Esta vez limpiar el desastre tardará mucho más y nunca sabremos hasta qué grado se contaminaron el suelo, el agua de los cauces y de los mantos freáticos.

Todo sea por la refinería y por las grandes inversiones que vienen. Petróleo, gas, dólares. Lo demás no importa…

javier.sepulveda@milenio.com