Panóptico

Cuenta regresiva al 4 de octubre (IV)

El gobierno de Jorge Treviño fue muy ordenado de las finanzas, con un tesorero experto como Víctor Gómez Garza, quien había ejercido en el abortado periodo de Eduardo A. Elizondo y luego el sexenio completo de Alfonso Martínez Domínguez. Era el tesorero de los guardaditos.

Si bien Jorge Treviño mantuvo un gobierno austero y eficiente, hasta el DIF estatal tenía el primer lugar nacional en su operación, sí había roces con la CTM que encabezaba un agresivo Raúl Caballero Escamilla.

El cetemista llamaba catrines perfumados a las nuevas generaciones de políticos que desdeñaban a los tradicionales sectores del PRI.

Tratando de quedar bien, Treviño le hizo el gusto a Caballero de almorzar con él en un modesto restaurante de la Calzada Madero. La relación no mejoró mucho, pero sí la fama y el nivel del negocio, que hoy da servicio 24 horas y tiene sucursal en El Obispado.

Si hay que definir momentos importantes en el gobierno de Jorge Treviño, son las graves afectaciones causadas por el huracán Gilberto en septiembre de 1988, que desbalancearon las finanzas estatales. No hubo guardadito que alcanzara ante la urgencia de la reconstrucción.

Pese a ello, meses después iniciarían las obras de la Línea 1 del Metro, inaugurada en abril de 1991. Peor que el Gilberto para el gobierno de Jorge Treviño fue la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia de la República, quien envió a Nuevo León en calidad de embajador a Sócrates Rizzo García, quien primero sería líder estatal del PRI y luego alcalde de Monterrey.

El contrapeso de Rizzo desde la alcaldía no fue menor, respaldado siempre por el presidente Salinas, quien le dio un trato frío a Jorge Treviño desde su visita de supervisión de daños del huracán como Presidente electo.

En conferencia de prensa de Rizzo, Jorge Treviño y Salinas, este último desairó al gobernador con una frase que hizo historia: "a'i te encargo, Sócrates".

Desde la alcaldía de Monterrey, Rizzo se dedicó a construir su campaña a la gubernatura con el apoyo abierto de Salinas, lo que obligó al gobernador Treviño a bajar el perfil y cerrar su mandato con poco brillo.

Tras una elección de carro completo, Rizzo inició su sexenio el 1 de agosto de 1991. Sería el último gobernador por dedazo presidencial.


javier.sepulveda@milenio.com