Panóptico

Casinos, asunto de seguridad nacional

Analistas políticos afirman que el asunto de los casinos es ya un tema de seguridad nacional en la agenda del Gobierno Federal.

No es gratuito que los juegos de azar sean regulados desde siempre por la Secretaría de Gobernación ante el riesgo social que representan.

Desde su llegada al país, los casinos han levantado oposición y críticas, pero también sospechas del origen de los recursos de sus dueños o quienes se ostentan como tales en las actas constitutivas.

Y hoy de nuevo reflejan el poder corruptor hacia las esferas del gobierno, con jueces favoritos para el otorgamiento de amparos. También con funcionarios complacientes en la expedición de permisos de uso de suelo y licencias de operación.

Por eso las recientes clausuras de casinos de un solo empresario, Juan José Rojas Cardona, mandan muchos mensajes.

Los casinos siempre han levantado sospechas sobre los impuestos reales que pagan a partir de sus enormes utilidades, derivadas de un modelo matemático que les permite apropiarse de la mayor parte del dinero de las apuestas.

Y para el gobierno, el giro del juego de azar ha prendido muchas alarmas en el contexto de una recaudación fiscal eficiente y apegada a la realidad financiera de estos negocios.

Pero también porque ha mandado a la quiebra a familias y negocios pequeños y medianos derivada de la ludopatía, una adicción moderna, por lo menos en México.

Un ludópata es capaz de dilapidar su salario, las ganancias del negocio o de vender su automóvil y su casa para seguir jugando.

Pero el riesgo más moderno lo refleja la corrupción en que han incurrido funcionarios, jueces y políticos en campaña, aceptando dinero procedente de los casinos a cambio de favores, permisos, amparos y promesas de autorizar nuevos negocios en cuanto ganen la alcaldía o la gubernatura.

Un alcalde nicolaíta tenía hasta un helicóptero policiaco cortesía del dueño de casas de apuestas.

Pero el verdadero riesgo que hoy ven desde el Gobierno Federal no es la evasión de impuestos o la corrupción del Poder Judicial, porque no es nueva.

El peor peligro, en todo caso, es que la industria de los juegos de azar trate de imponer jueces y magistrados, alcaldes y, en el caso de Nuevo León, hasta un gobernador, o gobernadora…

javier.sepulveda@milenio.com