Panóptico

El Canoas: a los jodidos, ni parques…

Lamentable la actitud del gobierno municipal de Monterrey, tanto el de Fernando Larrazabal como el de Margarita Arellanes, al dejar en el abandono el parque Canoas.

Además del desprecio por las zonas más pobres, se nota la visión obtusa en materia de prevención del delito para uno de los sectores más conflictivos de la ciudad.

En torno a lo que queda del parque Canoas se concentran San Ángel Sur y La Condesa, dos de las colonias que antaño fueron más beneficiadas con las instalaciones de ese parque desde hace más de tres décadas, pero que en los últimos cinco años encabezaron las estadísticas de ejecuciones en la zona sur de Monterrey.

En una conversación casual con Roberto García Ortega, profesor e investigador de El Colegio de la Frontera Norte, salió a colación el tema del abandono de ese espacio desde que el huracán Alex devastó el estado en el verano de 2010.

En su opinión, el Canoas debe ser rescatado como un parque natural con uso racional y sustentable, es decir, respetando el cauce del río La Silla.

Para ello, explica el experto, hay que ceñirse al trazo que marque el gasto hidráulico, es decir, la corriente del agua, la cual ha venido demandando un canal de estiaje mayor, ante la falta de absorción al subsuelo derivada del crecimiento urbano.

Para el doctor en Urbanismo, el gobierno municipal debe analizar un proyecto para remozar el parque Canoas a la luz del Atlas de Riesgos del Estado, para no cometer el error de construir infraestructura sobre una zona riesgosa.

García Ortega se inspira y colorea con palabras lo que podría ser un renovado parque Canoas: un espacio con iluminación, vigilancia y en la entrada aprovechar para contar con una instalación municipal, ya sea de la Tesorería o la Cruz Verde. Hasta aquí la conversación con García Ortega.

Hay desinterés del gobierno municipal por el parque Canoas, dejando de lado el interés público de recuperar espacios para el deporte y la recreación, con lo cual disminuye en automático la inseguridad y la violencia.

Pero claro, políticamente son más rentables los proyectos arquitectónicos bonitos, como la reactivación del Barrio Antiguo y del primer cuadro con desarrollos verticales, que remozar un viejo parque en una zona pobre.

Quién va a recordar al funcionario que cortó el listón de un parque para los “extremadamente jodidos”, citando al colega Alejandro Silva…

javier.sepulveda@milenio.com