Panóptico

Arturo de la Garza, liderazgo 'bronco'

Cinco años de ausencia no han desgastado el liderazgo que Arturo de la Garza González ejercía entre la clase política y ganadera de Nuevo León.

Hombre recio, norteño, con un carácter forjado en el negocio de la ganadería, pero con la vena política que heredó de su padre, el ex gobernador Arturo B. de la Garza.

El extinto personaje aún sigue convocando multitudes cuando de recordarlo se trata en la que fue su oficina, su catedral de oficio y su casa durante décadas: la Unión Ganadera Regional.

Lo que llamó la atención en el homenaje que ayer le rindieron su familia, sus amigos los ganaderos y también la clase política, fue que el gobernador Jaime Rodríguez atendió puntualmente la invitación para conmemorar al ausente.

Más significativo aún fue su discurso, en el cual reconoció que gran parte de su aprendizaje de vida se lo debe a Arturo de la Garza.

En un escenario atestado de ganaderos, pero sobre todo de priistas, el mandatario estatal bien pudo haberse excusado de asistir, pero nobleza obliga y ahí estaba un Bronco ávido de contar sus vivencias y el aprendizaje que logró de su amigo ganadero.

El gobernador sabe que su imagen ha sufrido cuestionamientos y descalabros en las últimas semanas y le venía bien acercarse a la imagen póstuma de uno de los verdaderos hombres broncos de Nuevo León, hecho al pie del corral, del sol del rancho.

Si bien los gobernadores del PRI o del PAN siempre han estado cerca de los productores de carne, esta vez llamó la atención que el gobernador independiente y renegado de los partidos políticos, tomara la palabra para recordar los felices tiempos que le dio su amistad con Arturo de la Garza.

Nos recordó el gesto del entonces gobernador Fernando Canales, durante su discurso en el patio central del Palacio de Gobierno y ante el féretro que contenía los restos de Alfonso Martínez Domínguez.

El mandatario panista expresó que él se sentía agradecido con don Alfonso, porque de él había aprendido mucho de política.

Pero Jaime Rodríguez, el ex priista, fue más coloquial ayer al expresar que aprendió "muchas mañas" gracias a don Arturo.

Y vaya que le aprendió, porque aun después de muerto, El Bronco le sigue reconociendo su liderazgo, esa virtud que muchos pierden rápido, cuando la gente los va conociendo.


javier.sepulveda@milenio.com