Panóptico

Alerta de género, ¿sirvió de algo?

El pasado 18 de noviembre, el Instituto Estatal de las Mujeres festejaba que por fin se había conseguido la alerta de género para cinco municipios de Nuevo León, a fin de frenar la violencia contra las mujeres.

El peor escenario al que pueden enfrentarse las mujeres que sufren violencia de parte de sus parejas, es a encontrar la muerte a manos de quienes dicen amarlas, pero que en realidad sólo buscan el control sobre lo que consideran un objeto de su propiedad.

Apenas este miércoles 21 de diciembre, a poco más de un mes después de la alerta de género para los municipios de Monterrey, Guadalupe, Apodaca, Juárez y Pesquería, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón anunció las medidas que tomará su gobierno.

La tesis del anuncio del mandatario estatal tiene como eje central la prevención de la violencia de manera genérica, al señalar que si se combate la violencia en general, "la violencia de género ni existirá".

Se antoja una tesis simplista lanzada al vuelo, si bien tuvo lugar en el marco de la sesión ordinaria del Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, su plan no parece estar soportado en un diagnóstico técnico serio, ni siquiera en las cifras alarmantes de mujeres asesinadas con que cerraremos el 2016.

Hasta ayer, cuando trascendió el homicidio de una jovencita de 16 años a quien su novio asesinó desde el martes, pero la había enterrado en el patio de su casa, en la colonia San Ángel Sur, el recuento de mujeres que perdieron la vida a manos de sus parejas es de 74.

O sea, el ritmo promedio de feminicidios en Nuevo León rebasa los seis al mes, lo que debería tener encendidas todas las alarmas, no sólo la alerta de género que el gobierno y municipios han tomado con tanta ligereza.

Es una pena que el ritmo al que bailan gobernador y alcaldes sea el de los números, el del dinero de los impuestos que aumentarán a partir de enero.

Los ciudadanos y por lo tanto las mujeres son números, según la temporada: mucho dinero de impuestos, o muchos votos en las urnas. Lo demás no importa.

javier.sepulveda@milenio.com