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OTT y la tendencia internacional

Cuando se compite en cualquier deporte o sector industrial queda sobrentendido que se hace en igualdad de condiciones y que nadie debe tener ventaja o privilegios, así la competencia se dará en los mismos términos.

Desde hace unos años, los servicios de video sobre demanda, conocidos como OTT (over the top content), han llegado con una buena aceptación; así ha ocurrido en buena parte del mundo.

La discusión sobre estos servicios gira en torno a dos cuestiones: si deben ser regulados en sus contenidos y si deben pagar alguna contribución, aunque sean de origen extranjero.

De inicio, ya algunos países del continente americano han legislado para cobrar un impuesto a las OTT de origen extranjero; es el caso de Argentina y, en recientes fechas, Colombia y Brasil.

Por ejemplo, en Colombia se reformó la legislación del impuesto sobre las ventas para fijar una tasa de 19 por ciento que se cobrará en el momento del pago o abono en cuenta a los prestadores de servicios electrónicos o digitales desde el exterior.

En Brasil apenas se publicó la ley que reforma el impuesto sobre los servicios (ISS), con el fin de que se aplique a diversos servicios, entre ellos a los distribuidores de contenidos en internet.

Es decir, a las empresas que “ofrecen, sin cesión definitiva, contenidos de audio, video, imagen y texto por medio de internet”, y deberán pagar una tasa de 2 por ciento sobre su facturación.

De esta manera, los servicios que conocemos bajo los nombres comerciales de Netflix, HBO Go, Hulu, Amazon, entre otros, tendrán que cumplir con esas disposiciones. La misma corriente ya está en Europa.

La parte regulatoria sobre sus contenidos ha sido más polémica, en virtud de que lo que se difunde por internet no tiene restricciones, salvo casos excepcionales.

Finalmente, la tendencia internacional es que debe existir competencia en igualdad de circunstancias.

jogomez18@gmail.com