Antena

¿Una antena te puede dañar?

Dentro de las múltiples consultas públicas del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) encontramos la disposición técnica referente al cumplimiento de los límites de exposición máxima, de seres humanos, a radiaciones electromagnéticas.

El simple hecho de escuchar el término radiaciones es motivo de alarma, pues conduce inmediatamente a pensar en enfermedades, específicamente en cáncer. No se asuste.

Lo que busca el Ifetel con la aplicación de esos lineamientos es que los habitantes no estén muy cercanos a radiaciones, a efecto de proteger su salud, pero siempre tropieza con la misma piedra: la falta de investigación sobre los temas, además de querer aplicar a rajatabla sus reglas. Peritos en la materia ven que esa disposición tiene más fines recaudatorios que técnicos o sanitarios.

El problema es que el Ifetel no tomó en consideración los estudios sobre mediciones que hizo la extinta Cofetel, tampoco las investigaciones que organismos internacionales de salud han realizado, en los que no hay certeza sobre una afectación real, ni que las emisiones electromagnéticas causen algún daño al ser humano.

Cómo querer aplicar esas nuevas disposiciones a antenas de estaciones de radio que, debido al crecimiento de la mancha urbana, fueron rodeadas por casas, y aun así, no se han reportado casos de enfermedades.

Además, no hay certeza de su eficacia, ya que aspectos como el “ejemplo de cálculo de múltiples emisores”, plasmado en la disposición, está mal formulado.

Los lineamientos son importantes para la salud y tranquilidad de la sociedad, pero no se vale —sin sustento— alarmarla ni perjudicar la labor de las empresas de comunicación.

jogomez18@gmail.com