Antena

TDT: más claro ni el agua

No encuentro razón hoy en día para llamarse sorprendido o que se trata del regreso al presidencialismo priista, cuando la Constitución es muy clara al señalar que el Ejecutivo federal emitirá “un programa de trabajo para dar cabal cumplimiento a la política para la transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) y los recursos presupuestales necesarios para ello”.

El pasado 19 de agosto dejé claro que el Ejecutivo federal, a diferencia de las autonomías en otras materias, en telecomunicaciones se le habían reservado seis tareas básicas: el control de los medios públicos, la política de inclusión digital universal, las políticas de radiodifusión y telecomunicaciones del gobierno federal, garantizar el acceso a internet de banda ancha en edificios públicos, la instalación de una red pública compartida de telecomunicaciones y, a través del Plan Nacional de Desarrollo (PND), establecer programas para el sector (entre ellos TDT).

Por lo tanto, lo comunicado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) hace unos días, de cancelar la licitación de decodificadores y antenas para la segunda etapa del apagón analógico es apegada a derecho. No está claudicando ni sometiéndose al Ejecutivo. La naturaleza autónoma del Ifetel es simplemente sui géneris.

Quizá a muchos les pueda parecer extraño o contradictorio, es como si en materia electoral la Segob tuviera a cargo el padrón electoral y el IFE el resto de las funciones.

Pero aquí es un bien de la nación y requiere de una política pública de la cual cualquier gobierno no se debe desprender.

De ahí la polémica —en su momento— sobre la creación del Ifetel como autónomo, que surgió más por desconfianza que por convicción.

Es cierto que esta medida tenga un impacto en las fechas de la segunda etapa, que está programada para el 29 de mayo de 2014, para el apagón analógico que le corresponde a Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Monterrey.

Lo único que queda claro es que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes —principalmente— tiene una tarea clave en un compromiso que hizo el Presidente de la República. Veremos su capacidad de respuesta, el reto no es fácil.