Antena

Contenidos: ¿por qué el escándalo?

Para poder entender los Lineamientos de clasificación de contenidos audiovisuales de las transmisiones radiodifundidas y del servicio de televisión y audio restringidos hay que ubicar la época en que vivimos y conocer un poco de historia.

Comenzaré por los antecedentes: ya no estamos en la era del presidencialismo que controlaba a toda costa la información; hoy los medios de comunicación tienen plena libertad de expresión. La Segob ya no tiene el estigma de censora.

En el caso concreto hay que considerar que una cosa es la tv de paga y otra la tv abierta; en la primera la tendencia internacional marca que existe autorregulación en sus contenidos y, por ser un servicio que tiene un costo, no cualquiera puede acceder a él, además de que tiene mecanismos para proteger de cierta programación a la infancia.

En cambio, la tv abierta, por ser gratuita y de acceso a cualquier persona, debe regularse para que cumpla con el mandato constitucional de que está prohibida la censura previa.

Los tiempos han cambiado: la Ley de Radio y Televisión de 1960 y su reglamento de 1973 incluían los términos moral o buenas costumbres para clasificar la programación sin definir con claridad y tomar como único el criterio de la autoridad en turno.

Los lineamientos publicados se basan en una perspectiva objetiva; es clara la protección a la infancia, al deberse mostrar las clasificaciones y las advertencias. La niñez está más expuesta con los videojuegos o internet a cualquier clase de contenidos que en la tv, así que no hay por qué escandalizarse.

jogomez18@gmail.com